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Rated R

Actualizado: 10 jun

Arquitectura del daño: tres condiciones que hacen imposible la reciprocidad afectiva.

Inspirado, entre otras cosas, en el álbum Rated R de Rihanna (2009).
"AGOSTO" | 59 X 42 CM | PASTELES ÓLEO Y ÓLEOS SOBRE MARQUILLA | CIUDAD DE MÉXICO | 2025 |  COLECCIÓN SANTOS ÓLEOS
"AGOSTO" | 59 X 42 CM | PASTELES ÓLEO Y ÓLEOS SOBRE MARQUILLA | CIUDAD DE MÉXICO | 2025 | COLECCIÓN SANTOS ÓLEOS

RESUMEN

Este ensayo propone que ciertos fracasos relacionales obedecen a la convergencia de condiciones que, al superponerse, hacen estructuralmente imposible la reciprocidad afectiva: la hiperactivación emocional característica de la neurodivergencia, el apego evitativo reforzado por homofobia internalizada en hombres gay de generaciones previas a la visibilización, y la parálisis cognitiva que genera la ambigüedad relacional no resuelta. Escrito desde la experiencia propia, con investigación científica como sostén, el caso arquetípico se nombra aquí como Rated R; una categoría más que una persona.


I. LA PREGUNTA QUE ORGANIZA EL ARGUMENTO

¿Qué ocurre cuando un sistema nervioso entrenado en la intensidad intenta construir un vínculo con alguien que no dispone de las herramientas para recibirlo, y ninguno de los dos tiene el lenguaje para nombrar lo que está fallando?

La respuesta convencional recurre al vocabulario de la incompatibilidad: simplemente no funcionó, no era el momento, no era la persona; un vocabulario cómodo que, revisado con cuidadoresulta insuficiente. Lo que este ensayo propone es que hay condiciones específicas, documentadas, que producen un tipo de daño invisible y

sistemáticamente mal interpretado; que ese daño tiene una arquitectura, y que nombrarla es el primer gesto hacia algo que pueda llamarse comprensión.


LOS TRES EJES PRINCIPALES SON:


01

LIMERENCIA EN EL CEREBRO NEURODIVER

GENTE

02

APEGO EVITATIVO EN HOMBRES GAY MAYORES A LOS 35

03

AMBIGÜEDAD RELACIONAL Y PARALISIS EPISTÉMICA



II. LIMERENCIA Y NEURODIVERGENCIA



Dorothy Tennov describió la limerencia en 1979 como un estado de pensamiento intrusivo, anhelo de reciprocidad y dependencia emocional intensa hacia una persona específica; lo que la investigación contemporánea ha comenzado a establecer es que los cerebros neurodivergentes la experimentan de una forma cualitativamente distinta — con una intensidad que el lenguaje cotidiano suele malinterpretar como obsesión, inmadurez o exceso. [1]


El mecanismo central es dopaminérgico: en el cerebro con TDAH existe una desregulación crónica del sistema de dopamina que lo lleva a buscar activamente estímulos que corrijan ese déficit, y la incertidumbre romántica - las señales mixtas, la reciprocidad intermitente, el vínculo que nunca termina de definirse - produce

exactamente el tipo de imprevisibilidad que dispara la recompensa; [2] la investigación sobre error de predicción confirma que los estímulos impredecibles generan respuestas dopaminérgicas más fuertes que los predecibles,[3] lo que significa que el interés romántico que aparece y desaparece, que da señales y las retira, que permanece ambiguo, es neurológicamente más adictivo para este perfil que uno que se presenta con claridad y constancia.

Cuando el hiperfoco se instala sobre una persona, esa persona se convierte en la pestaña principal abierta en la mente - la que no se cierra aunque todo lo demás esté en pausa. Una revisión de alcance de 2024 publicada en Current Psychology describió la limerencia como un estado de rumiación obsesiva y desestabilización emocional, particularmente cuando se combina con rasgos de búsqueda de recompensa y vulnerabilidades de apego - ambos rasgos distintivos de la experiencia con TDAH.[4]


Para los perfiles autistas, el fenómeno adquiere otra textura: la persona de interés puede convertirse en algo funcionalmente análogo a un interés especial, con la atención acumulada, la observación minuciosa y la profundización en los detalles del otro intensificándose con el tiempo, construyendo una versión interior de esa persona elaborada con un cuidado que el otro, con frecuencia, nunca llegará a dimensionar;[5] el concepto de monotropismo - la tendencia neurológica a la inmersión total en aquello que se considera emocionalmente significativo - explica por qué, cuando esa atención encuentra incertidumbre o anhelo, la limerencia se instala con tanta naturalidad y tanta fuerza, porque el sistema no tiene modo de procesar superficialmente lo que ya decidió que importa.[6]


"La limerencia, en este perfil, dice más sobre necesidades emocionales no satisfechas que sobre la persona real; perder la fantasía puede sentirse devastador — incluso cuando la relación en sí no era la correcta."

Hay algo en ese último punto que vale la pena detenerse a mirar: la investigación señala que la limerencia frecuentemente dice más sobre necesidades emocionales no satisfechas que sobre la persona real que la produce.[4] El objeto limerent puede representar validación, novedad, seguridad, o simplemente la sensación de ser elegido; cuando el cerebro neurodivergente construye esa representación con la precisión y la profundidad que le es propia, la distancia entre lo imaginado y lo real puede volverse enorme, y nadie lo nota hasta que ya duele.



"PIEZAS DEL ROMPECABEZAS DE UNA NOCHE OSCURA".        | 30 X 25 CM.   |   MARZO 2025.   |                     CDMX. | COLECCIÓN TIME TRAVELER
"PIEZAS DEL ROMPECABEZAS DE UNA NOCHE OSCURA". | 30 X 25 CM. | MARZO 2025. | CDMX. | COLECCIÓN TIME TRAVELER

III. APEGO EVITATIVO EN HOMBRES GAY MAYORES DE 35


Hay una pregunta que la investigación sobre salud mental en poblaciones LGBTQ+ lleva décadas intentando responder con precisión: ¿por qué algunos hombres gay desarrollan una dificultad estructural para la intimidad que no se explica únicamente por preferencia o personalidad? La respuesta que la literatura construye es más histórica que psicológica, más colectiva que individual.


La Teoría del Estrés de Minorías, formulada por Meyer en 2003, identifica la homofobia internalizada como un estresor mayor derivado de pertenecer a una minoría estigmatizada;[7] lo que hace particularmente relevante esa teoría en este contexto es su dimensión acumulativa: el estrés no ocurre en un evento aislado, sino que se sedimenta a lo largo de años de exposición a mensajes, rechazos y silencios que enseñan, de forma sistemática, que el deseo propio tiene un costo. Un estudio de 2024 publicado en la Universidad de Turín confirmó una asociación positiva entre apego evitativo y homofobia internalizada en personas gay y lesbianas, estableciendo que quienes evitan la intimidad también reportan niveles más altos de estigma percibido;[8] otra investigación encontró que el apego evitativo en hombres gay está asociado específicamente con vergüenza, culpa e identidad confusa.[9]


El efecto generacional añade una capa que la estadística sola no captura: los hombres gay que crecieron en las décadas previas al boom de visibilización LGBTQ+ lo hicieron en contextos donde la homosexualidad se ocultaba, se administraba, se negociaba en silencio, donde el rechazo familiar podía llegar en el momento exacto en que se revelaba quién se era y donde no existía el lenguaje colectivo que hoy permite nombrar lo que se siente;[10] la investigación sobre adultos mayores gay documenta que ese contexto produce efectos que no desaparecen con el tiempo, pues la homofobia internalizada en esta generación está asociada con mayores problemas de salud mental, menor probabilidad de mantener vínculos de pareja estables, y una estrategia de aislamiento que con los años deja de sentirse como elección para volverse automática.[7]


"Ser rechazado por una figura de apego durante el proceso de construcción de identidad sexual puede cambiar el estilo de apego; el cuerpo aprende que abrirse tiene consecuencias, y ese aprendizaje no se borra con la voluntad."

La investigación es específica en un punto crucial: el rechazo por una figura de apego durante el proceso de construcción de identidad sexual puede modificar el estilo de apego de forma duradera.[11] El cuerpo y el sistema nervioso aprenden que abrirse tiene consecuencias, y ese aprendizaje opera por debajo del nivel de la decisión consciente; lo que desde afuera puede leerse como frialdad, como falta de interés o como evasión deliberada, es con frecuencia la ejecución automática de un protocolo de protección construido durante décadas, a nte un mundo que efectivamente castigó la vulnerabilidad.


IV. AMBIGÜEDAD RELACIONAL Y PARÁLISIS EPISTÉMICA


Existe un tipo de angustia que no produce eventos dramáticos produce, en cambio, una erosión lenta de la

"NO VEO NADA"   |   33 X 49 CM.    |   PASTELEOS ÓLEO SOBRE MARQUILLA.   |    2024.   |    CDMX | COLECCIÓN SANTOS OLEOS
"NO VEO NADA"   | 33 X 49 CM. | PASTELEOS ÓLEO SOBRE MARQUILLA. | 2024. | CDMX | COLECCIÓN SANTOS OLEOS

capacidad de leer la propia realidad. La incertidumbre relacional - sistematizada por la Relational Turbulence Theory - es precisamente eso: la duda acumulada sobre el propio involucramiento en un vínculo, sobre el involucramiento del otro, y sobre el estatus y futuro de la relación misma, operando de forma simultánea y sin resolución.[12]


Lo que la investigación establece no es solamente que esa incertidumbre resulta incómoda — es que produce daño fisiológico medible. Un estudio sobre incertidumbre relacional y respuestas de cortisol encontró que la ambigüedad en los vínculos románticos exacerba las respuestas de estrés fisiológico ante una amplia

variedad de eventos relacionales, porque la imprevisibilidad y la falta de control epistémico - la capacidad de predecir qué va a suceder - están específicamente asociadas con ansiedad elevada.[13]


El cuerpo paga la cuenta de lo que la mente no puede nombrar. El mecanismo cognitivo es igualmente preciso: bajo condiciones de ambigüedad, la interpretación de situaciones interpersonales queda comprometida, y la incomodidad resultante motiva una búsqueda activa de sentido; sin información suficiente, esa búsqueda tiende sistemáticamente al sesgo pesimista sobre uno mismo, el otro y la relación.[13] Para un cerebro con TDAH y autismo, ese proceso se vuelve especialmente costoso: el mismo sistema que construye representaciones interiores elaboradas del otro es el que, ante la ausencia de datos claros, las llena con interpretaciones propias que pueden alejarse considerablemente de lo que realmente ocurre.


"Casi el 50% de los adultos jóvenes ha estado en un vínculo sin etiqueta; la mayoría lo reconoció solo demanera retrospectiva; cuando ya era tarde para decidir con información completa."

La investigación más reciente sobre situationships - vínculos sin etiqueta, de bajo compromiso explícito -confirma que sus principales indicadores son exactamente la falta de claridad en el compromiso y la incertidumbre mantenida, y que casi el 50% de adultos jóvenes reporta haber estado en uno;[14] la mayoría los reconoció solo de manera retrospectiva, cuando ya no había forma de tomar decisiones con información completa. Esa retrospectividad es, en sí misma, parte del daño: el vínculo termina antes de que el cerebro haya podido procesarlo en tiempo real, y lo que queda es la limerencia operando sobre un objeto que ya no está disponible, en un territorio que nunca tuvo mapa.


La convergencia: lo que se vivió desde adentro


Este ensayo nació de una experiencia personal, y hay un punto en el que el análisis científico pide ser vivido desde adentro para que cobre sentido completo. Hubo un vínculo con alguien a quien este ensayo llama Rated R; un

vínculo que nunca se nombró, que operó en la ambigüedad de principio a fin, y que produjo en un cerebro con autismo y TDAH exactamente el ciclo que la literatura describe: hiperfoco, limerencia, dopamina de la incertidumbre, construcción interior de una versión del otro que se mantuvo mucho tiempo después de que el vínculo había terminado de facto. Duraron pocos meses; la profundidad, sin embargo, no negoció con el calendario.

Durante ese tiempo hubo intercambios que el cerebro neurodivergente archivó con la precisión característica del monotropismo:[6] cada gesto, cada referencia compartida, cadapequeña revelación mutua quedó indexada como evidencia de algo real. Rated R dijo una vez que el otro le recordaba a Kandinsky; trajo de un viaje un libro de arte de Chicago como regalo; el tipo de detalle que un cerebro con hiperfoco no registra como anécdota, sino como prueba, como coordenada, como promesa implícita de que algo ahí valía la pena.


"El cerebro neurodivergente no colecciona momentos; construye con ellos una arquitectura entera, y se instalaen ella."

Hubo también una obra de arte entregada como regalo, hecha en marzo de ese año, que al momento de la entrega todavía no tenía título; lo encontró meses después, cuando el vínculo ya era solo memoria y el cerebro seguía buscando cómo nombrarlo. El título llegó desde una canción "My Boy Only Breaks His Favorite Toys" con la ambigüedad exacta que el momento merecía: la duda de si fue uno quien quebró al otro, o si fue el otro quien quebró a uno, o si ambos se quebraron en la misma dirección sin saberlo. Esa ambigüedad, documentada por la Relational Turbulence Theory como una de las formas más activas de angustia psicológica,[12] no se resuelve con el tiempo; se asienta.

En junio terminó todo; en agosto se pintó un cuadro que se llama "AGOSTO", oscuro, denso, hecho en el mes más difícil, porque el hiperfoco no distingue entre lo que conviene y lo que importa,[5] y el sistema dopaminérgico continuó operando con independencia de cualquier decisión racional, encontrando en la ambigüedad del después exactamente el tipo de incertidumbre que mantiene viva la limerencia,[2] de modo que pintar fue, en ese contexto, la única forma de procesar lo que el lenguaje todavía no alcanzaba.


Lo que la investigación sobre apego evitativo y efecto generacional permite entender, un año después, es que las limitaciones del otro para la reciprocidad afectiva tenían una historia anterior al encuentro; una historia construida por décadas, por capas, por condiciones que ninguno de los dos eligió conscientemente, y que operaron con la misma mecánica inevitable que los propios mecanismos neurodivergentes. Dos sistemas haciendo lo único que sabían hacer.


Lo que este ensayo no pretende es establecer quién tuvo razón; pretende cartografiar con honestidad los mecanismos que operaron en ambas direcciones, porque la comprensión, un año después, es el único gesto que tiene sentido hacer.

VI. CONCLUSIÓN PROVISIONAL

La limerencia en un cerebro neurodivergente responde a neurología; el apego evitativo de una generación gay responde a décadas de adaptación a un entorno hostil, y la parálisis de quien transita un vínculo sin definición responde a ambigüedad estructural con efectos psicológicos medibles y documentados.

Cada uno de esos procesos tiene respaldo en la literatura científica; su superposición produce un tipo de daño relacional que este ensay buscó cartografiar con la mayor precisión posible, desde la convicción de que nombrar lo que ocurrió es distinto a juzgarlo, y de que entender la arquitectura del daño es el primer paso para abandonarla.

Rated R es una categoría. Lo que se vivió con esa categoría fue real.


VII. POSDATA DESDE EL CUARTO CAMINO, O: SOBRE DOS MAQUINAS QUE SE CREYERON DESPIERTAS


P. D. Ouspensky dedicó buena parte de su obra a una idea que incomoda tanto como ilumina: la mayoría de los seres humanos vive sumergida en un estado de sueño activo, en el que el cuerpo se mueve, habla y toma decisiones mientras la conciencia, en los términos estrictos del Cuarto Camino, permanece dormida. Todo sucede; nadie, en realidad, hace.


Lo formuló así: "Desde que nacemos hasta que morimos, las cosas suceden, suceden, suceden, y creemos que somos nosotros quienes actuamos."


Leído desde ahí, el escenario cartografiado en estas páginas adquiere un matiz que el análisis científico, por sí solo, no contempló: un cerebro con TDAH y autismo que ejecuta su protocolo dopaminérgico con total convicción de estar eligiendo; un hombre gay de cierta generación que ejecuta décadas de aprendizaje evitativo con total convicción de estar protegiendo; un vínculo que se mueve dentro de la ambigüedad con total convicción de estar siendo vivido; y todos, en términos de Ouspensky, siendo vividos por sus mecanismos, creyendo que los conducen.


"Dos máquinas intentando amarse. La comedia radica eN que ninguna de las dos sabía que era una máquina."

El Cuarto Camino distingue entre esencia y personalidad: la esencia es lo que una persona genuinamente es; la personalidad, la máscara construida por el entorno, la crianza y la adaptación acumulada. En los dos sujetos de este ensayo, las esencias sí llegaron a verse, y eso, precisamente, fue lo que hizo real todo lo demás; uno se enamoró de lo que encontró ahí, de la profundidad que asomaba debajo de la distancia, de los destellos de vulnerabilidad que aparecían antes de que la personalidad volviera a cerrar el paso. La personalidad de Rated R tomó el control de vuelta en el momento exacto en que las esencias se rozaron: las vulnerabilidades se hicieron visibles, las respuestas se volvieron pasivo-agresivas, las declaraciones se volvieron difusas, esas que todavía flotan entre la verdad y la mentira sin que importe ya cuál era cuál, y el sistema ejecutó su protocolo conocido. Ouspensky lo hubiera anotado con calma en su libreta: la máquina hizo exactamente lo que las máquinas hacen cuando se asustan. Lo que duele, en ese marco, es haber sido visto y que eso, aun así, no haya movido nada del otro lado. Aunque, como suele decirse para seguir adelante: "no pasa nada, si pasa nada."

"SI PASA NADA" | 42 X 59 CM | PASTELES ÓLEO Y ÓLEOS SOBRE MARQUILLA | CIUDAD DE MÉXICO | 2025 |  COLECCIÓN SANTOS ÓLEOS
"SI PASA NADA" | 42 X 59 CM | PASTELES ÓLEO Y ÓLEOS SOBRE MARQUILLA | CIUDAD DE MÉXICO | 2025 | COLECCIÓN SANTOS ÓLEOS

Ouspensky propone el auto-recuerdo como herramienta: la observación consciente y persistente de los propios mecanismos internos, el acto de recordarse a uno mismo como ser presente en el momento exacto en que algo sucede; un trabajo que requiere condiciones que ninguno de los dos tenía disponibles en ese momento, pues uno operaba desde el hiperfoco puesto sobre el otro, y el otro operaba desde el protocolo de cierre que su historia había construido, ambos con la plena convicción de estar presentes cuando, en los términos del Cuarto Camino, estaban profundamente dormidos.


La frase más citada de Ouspensky funciona aquí como remate y como apertura al mismo tiempo: "Cuando uno se da cuenta de que está dormido, en ese momento ya está medio despierto." Este ensayo, en la medida en que cartografió con honestidad los mecanismos que operaron sin conciencia, cumple ya esa función; la pregunta con la que abrió el argumento; qué ocurre cuando un sistema nervioso entrenado en la intensidad intenta construir un vínculo sin el lenguaje para nombrar lo que falla, tiene ahora su respuesta más honesta: ocurre exactamente lo que tiene que ocurrir cuando dos sistemas dormidos se encuentran; todo sucede, nadie hace, y uno despierta un año después escribiendo sobre ello con catorce fuentes académicas y algo que todavía duele, aunque cada vez menos.



NOTA DEL AUTOR


Este ensayo nació de una experiencia personal y se construyó con investigación científica, sin que ninguna de las dos cosas lo convierta en verdad universal, solo en un mapa honesto de un territorio que muchos recorren sin orientación. Lo escribí para que mi cerebro pudiera entender lo que vivió y, finalmente, soltarlo. Si algo de esto resuena, bienvenido al territorio. Si Ouspensky tiene razón, la mayoría lo está leyendo dormida, y eso, también, es parte del chiste.




REFERENCIAS

[1] Tennov, D. (1979). Love and Limerence: The Experience of Being in Love. Stein and Day.

[2] Myndset Therapeutics (2025). "ADHD and Limerence: When Infatuation Feels Like a Lightning Bolt." Plichta et al. (2009) citado en. [3] Diverse Diagnostics (2026). "ADHD and Limerence: How to Spot the Dopamine Trap."

[4] Wakin, A. & Voğts, D. (2024). Limerence scoping review. Current Psychology. Citado en: Peters, C. (2026). "When ADHD Meets Limerence."

[5] NeuroLaunch (2024). "ADHD and Limerence: Understanding the Complex Relationship and Its Connection to Autism."

[6] Neurodiversity Wellness Collective (2026). "Limerence in ADHD and Autism: When Feelings Become All-Consuming."

[7] Cohn-Schwartz, E. et al. (2025). "Sexual Orientation and Internalized Homophobia of Middle Aged and Older Gay and Lesbian Adults." The Journals of Gerontology: Series B. PMC12067070.

[8] Trombetta, T. et al. (2024). "The Role of Attachment Anxiety and Avoidance in Predicting Proximal Minority Stressors among Gay and Lesbian People in Italy." International Journal of Environmental Research and Public Health. doi:10.3390/ijerph21060655

[9] Sherry, A. (2007). Citado en: Thomas, L. (2025). "Gay relationships — how do we attach?" lemarcthomas.com

[10] Cohn-Schwartz, E. et al. (2025). "Loneliness and Intersectional Discrimination

Among Aging LGBT People in Spain." PMC12293008.[11] Denton, F. et al. Citado en: PMC4969073. "The Integrated Attachment and Sexual Minority Stress Model." PMC.

[12] Solomon, D. et al. (2016). Relational Turbulence Theory. En: University of Arkansas (2022). "Relational Uncertainty in Romantic Relationships." Thesis ETD 5244.

[13] Knobloch, L. & Carpenter-Theune, K. (2004). "Relational Uncertainty and Cortisol Responses." PMC3113611.

[14] George, A.S. (2024). "Escaping the Situationship: Understanding and Addressing Modern Relationship Ambiguity Among Young Adults." Partners Universal International Innovation Journal, 2(3), 35–56. doi:10.5281/zenodo.11298549



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