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Forma de la desconexión: tres mecanismos que le roban al ser humano su propio porvenir


Inspirado en la pregunta que organiza parte de la inspiración detrás de mi obra: si el futuro no cabe únicamente en una pantalla, ¿en qué otro lugar puede vivir?


R E S U M E N


Este ensayo propone que la imagen contemporánea del futuro se reduce casi siempre a optimización tecnológica porque convergen tres mecanismos, cada uno documentado por separado en la psicología social, la filosofía económica, la antropología y la ciencia cognitiva: la psicología de masas, el aislamiento y la conformidad que la

"555" UN HOMBRE SENTADO EN UNA PERLA | 70 x 110 CM | ÓLEO SOBRE TELA | 2023 | CIUDAD DE MÉXICO
"555" UN HOMBRE SENTADO EN UNA PERLA | 70 x 110 CM | ÓLEO SOBRE TELA | 2023 | CIUDAD DE MÉXICO

vuelven posible; el dinero como medida falsa de valor, una inversión de su origen relacional según la antropología de David Graeber y Marcel Mauss; y la pantalla como industria del espectáculo diseñada para capturar

la atención antes que la conciencia. Los tres alimentan un mismo sistema, descrito por la investigadora Shoshana Zuboff como capitalismo de vigilancia, capaz de anticipar y moldear la conducta humana antes de que el individuo tenga oportunidad real de elegirla. Frente a ese sistema, el ensayo propone recuperar lo primitivo, entendido en su sentido etimológico de origen, como el único territorio que esa maquinaria no logra predecir ni comprar.



I. LA PREGUNTA QUE ORGANIZA EL ARGUMENTO


¿Por qué, al imaginar el futuro, casi siempre aparece la misma imagen?


Una pantalla más grande, un algoritmo más preciso, un cuerpo optimizado por la ciencia. Casi nunca aparece una comunidad, un silencio habitado, una forma distinta de mirar.

La respuesta convencional apela a la inercia del progreso: es simplemente la evolución natural de las cosas, dicen. Revisada con cuidado, esa respuesta resulta insuficiente, porque no explica por qué esa "evolución" corre siempre en la misma dirección, ni por qué esa dirección coincide, casi siempre, con lo que resulta más rentable de vigilar y predecir.

Lo que este ensayo propone es que hay tres condiciones, cada una documentada, que convergen para estrechar el futuro hasta dejarlo del tamaño de una pantalla.



 1.

El rebaño que no elige (psicología de masas, conformidad, aislamiento y algoritmo)


2.

La vara que no mide nada real (el dinero, de vínculo social a medida de poder)


3.

La pantalla como nube de lo real (la atención convertida en espectáculo)


II. El REBAÑO QUE NO ELIGE


Gustave Le Bon escribió en 1895 algo que sigue incomodando: dentro de una multitud, la persona pierde su capacidad de juicio y actúa de forma contagiosa e imitativa, muy distinta a como actuaría en soledad.¹ Le Bon llamó a ese fenómeno alma colectiva: transitoria, poderosa, capaz de disolver por completo la conciencia individual.² Freud y Jung, décadas más tarde, coincidieron en algo similar: existe una parte de la psique dispuesta a fundirse con el grupo a cambio de seguridad y pertenencia.³


"Pensar colectivamente es la regla general. Pensar individualmente es la excepción."

Décadas después, el psicólogo Solomon Asch puso ese fenómeno bajo control de laboratorio. Pidió a un grupo de personas comparar la longitud de unas líneas, con la mayoría de los participantes instruidos en secreto para dar una respuesta equivocada.⁴ El 76% de los verdaderos participantes terminó apoyando esa respuesta falsa al menos una vez, aunque la evidencia frente a sus propios ojos dijera otra cosa, y solo un 25% no cedió nunca a esa presión.⁵


Hannah Arendt agregó una pieza que ni Le Bon ni Asch alcanzaron a ver: el terreno donde germina esa entrega se encuentra en el aislamiento previo a la multitud, más que en la multitud misma. Arendt decía que la soledad, antes una experiencia marginal, se convirtió en la experiencia cotidiana de masas enteras del siglo veinte, y que ese aislamiento funciona como el terreno más fértil para la dominación total.⁶

Cuando una persona pierde su mundo compartido con otros, escribió, queda mucho más disponible para que una ideología externa le ofrezca sentido.⁷


Guy Debord, escribiendo en plena sociedad de consumo de posguerra, encontró la fórmula que resume mejor esta paradoja: describió el sistema económico moderno como una producción circular de aislamiento.⁸ Multitudes aparentemente conectadas, escribió, coexisten con personas cada vez más solas entre sí, porque la vida social entera queda mediada por imágenes en lugar de vivirse de forma directa.9 Cuanto más se espectaculariza una persona, más se aleja de sí misma, según su análisis.¹⁰


Hoy esa dinámica tiene una versión algorítmica. El investigador Eli Pariser documentó cómo los sistemas de personalización construyen, para cada persona, un universo informativo hecho a su medida, reforzando lo que ya

cree y apartando lo que podría contradecirlo.¹¹ Vale decir, con honestidad, que estudios posteriores del Reuters Institute encontraron evidencia más limitada de lo esperado sobre el aislamiento real que producen estas burbujas.¹² Aun así, el mecanismo que describió Pariser, el aislamiento que describió Arendt y el espectáculo que describió Debord apuntan al mismo lugar: una persona que cree elegir, mientras algo externo organiza el menú entero de lo elegible.


III. LA VARA QUE NO MIDE NADA REAL


Georg Simmel, en su Filosofía del dinero, explica cómo este objeto dejó de ser un simple medio de intercambio

"MITOCONDRIA" | 60 X 70 CM | ÓLEO SOBRE TELA | CIUDAD DE MÉXICO
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para convertirse en fin último de casi todo esfuerzo humano.¹³ Quien lo posee puede orientar su vida hacia cualquier propósito; quien no, queda atrapado en una sola función, un solo oficio, un solo lugar en la jerarquía. El economista Thorstein Veblen, unos años más tarde, documentó lo que ocurre cuando esa vara se vuelve pública. Acuñó el término consumo conspicuo para describir un gasto orientado a exhibir ante los demás una posición social, más que a satisfacer una necesidad real.¹⁴ Llamó emulación pecuniaria al impulso de imitar los patrones de gasto de una clase superior, un impulso que hoy reconocemos sin esfuerzo en el consumo aspiracional de las redes sociales.¹⁵


Aquí hay un giro que cambia todo el argumento. El antropólogo David Graeber investigó el origen real del dinero y encontró algo que contradice el sentido común económico: antes de ser una mercancía fría, el dinero era una medida de deuda y obligación entre personas, una forma de anudar vínculos, no de reemplazarlos.¹⁶ Lo que los antropólogos llamaban "dinero primitivo", como las plumas de ave en las islas Salomón o el wampum de los pueblos iroqueses, no servía para comprar y vender: servía para concertar bodas, resolver disputas familiares, tejer relaciones entre personas. ¹⁷


"El dinero, cuando apareció por primera vez, tenía el peso de una relación entre personas, mucho antes de volverse la cosa fría y metálica que conocemos hoy."

Marcel Mauss había llegado décadas antes a una conclusión emparentada, estudiando el intercambio de regalos en sociedades de Polinesia y del noroeste americano. Encontró que dar, recibir y devolver forman una obligación triple que compromete comunidades enteras sin que medie ningún cálculo comercial, un fenómeno que llamó hecho social total.18 Mauss llegó incluso a sugerir que las sociedades industriales modernas podrían beneficiarse de reconocer esa lógica del don, en lugar de reducir todo vínculo a una transacción.¹⁹


Es decir: lo primitivo, en el caso del dinero, fue exactamente lo contrario de lo que hoy asociamos con esa palabra; fue relación antes de volverse instrumento de poder. Erich Fromm documentó la consecuencia de ese giro histórico: la sociedad moderna empujó a las personas a construir su identidad sobre lo que poseen y no sobre lo que son, al punto de que el miedo más profundo del ser humano contemporáneo dejó de ser la muerte para convertirse en el miedo a perder lo que cree ser.²⁰


El presente le agrega una capa nueva a esa vara. El fundador de Napster, Sean Parker, reconoció en 2017 que ciertas plataformas fueron diseñadas de forma específica para explotar vulnerabilidades de la psicología humana.²¹

Los seguidores, los "me gusta", los números visibles bajo cada publicación funcionan hoy como una nueva moneda social, cuantificable y competitiva, la versión digital exacta de lo que Veblen llamó emulación pecuniaria.²² La vara sigue siendo la misma vara, solo cambió de superficie, y olvidó por completo el don que la originó.



IV. LA PANTALLA COMO NUBE DE LO REAL



Jonathan Haidt documenta algo que muchos intuían sin nombrarlo: la adicción a las pantallas en las nueva generaciones no ocurre por accidente, es una característica diseñada de forma deliberada dentro de una economía que vive de capturar la atención humana.²³ Cuatro daños concretos aparecen en su investigación: privación social, falta de sueño, fragmentación de la atención, y una adicción alimentada por dopamina que nunca termina de saciar.²⁴ El profesor Tim Wu ubica ese fenómeno dentro de una historia mucho más larga; en Comerciantes de la atención muestra que la captura sistemática de la atención humana no nació con el teléfono inteligente, lleva más de un siglo de expansión, desde los primeros periódicos financiados por publicidad hasta la propaganda bélica del siglo veinte.²⁵ Lo que cambió no fue la intención, fue la precisión con la que hoy se ejecuta.


"Si siempre estás buscando algo con lo que entretenerte, no tienes un control real de tu vida.

La investigadora Gloria Mark, de la Universidad de California en Irvine, midió esa precisión con números concretos. En 2004, el tiempo promedio que una persona mantenía su atención en una pantalla antes de cambiar de tarea era de dos minutos y medio; en 2012 había bajado a 75 segundos; hoy es de apenas 47.²⁶ Mark aclara que no perdimos la capacidad de concentrarnos; vivimos, más bien, un entorno diseñado para interrumpirla cada pocos segundos.²⁷


Guy Debord ya había anticipado el mecanismo profundo detrás de esa captura: en la sociedad del espectáculo, escribió, la imagen no representa la vida, la reemplaza, hasta convertirse en lo único que se reconoce como real.²⁸


Jean Baudrillard llevó esa idea todavía más lejos con su concepto de simulacro, la imagen mediada que termina sustituyendo lo real hasta volverlo prescindible. Los números que cita Haidt son difíciles de leer sin sentir algo: a partir de 2010, cuando el teléfono inteligente se volvió parte del cuerpo de una generación entera, los casos de depresión, autolesión y pensamiento suicida en adolescentes se dispararon.²⁹


El mecanismo detrás, según investigaciones recientes en ciberpsicología, es idéntico al de una máquina tragamonedas: una recompensa variable e impredecible, el mismo principio que hace adictivos los juegos de azar.³⁰ La generación que creció con una pantalla entre los ojos y el mundo nunca tuvo posibilidad de comparar, para ella, lo mediado y lo real llegaron fundidos desde el origen.


LA CONVERGENCIA: LO QUE SE VIVE DESDE ADENTRO



Aquí es donde el ensayo deja de ser teoría y se vuelve testimonio. Llevo años dedicado a un sueño que muchas

"SIETE"| 9 NUMBERS THROUGH DARKNESS | ÓLEO SOBRE TELA | 2025 | CIUDAD DE MÉXICO
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personas jamás se permitieron: ser artista, en cualquier ámbito que el medio y yo mismo hagamos posible. Y una y otra vez, personas que han apoyado mis proyectos me han regalado la misma confesión: querían ser artistas, y no tuvieron el permiso ni el valor suficiente para defender esa idea frente a sus padres.


Contarme eso tiene un peso que pocas veces se reconoce: mirar de frente algo guardado por años y ponerlo en palabras frente a otra persona ya es, en sí mismo, un gesto valiente y noble. No lo comparto para señalar a nadie, lo comparto porque ahí opera una arquitectura completa, la misma que describe el sociólogo Pierre Bourdieu con el concepto de habitus: disposiciones heredadas en la infancia que se vuelven cuerpo, gesto, sentido común, al punto de olvidar su propio origen.³¹


Un padre no necesita decir "el arte no sirve" con esas palabras exactas. Basta con años de gestos, silencios y prioridades familiares para que el mensaje quede instalado como verdad evidente. Ese padre, a su vez,heredó ese mismo mensaje de otro rebaño, midió su propio valor con una vara que nunca fue suya, y probablemente encontró consuelo en una pantalla que jamás le exigió preguntarse nada.


Ahí las tres hipótesis dejan de ser tres reflexiones separadas. Le Bon, Asch, Arendt y Debord explican el aislamiento y la conformidad que vuelven manejable a una persona; Simmel, Veblen, Graeber y Mauss explican la vara con la que esa persona mide su propio valor, invertida respecto a su origen relacional; Haidt, Wu y Mark explican la industria que ocupa el vacío que dejaesa soledad y esa medida equivocada. La investigadora Shoshana Zuboff nombró el punto exacto donde las tres convergen en una sola máquina, a la que llamó capitalismo de vigilancia: un sistema que convierte la experiencia humana entera en materia prima para fabricar predicciones sobre lo queharemos, sentiremos o compraremos después.³²


Zuboff compara ese sistema con lo que el capitalismo industrial hizo con la naturaleza en el siglo pasado, solo que ahora el territorio explotado es la conducta humana misma.³³ La frase de Debord vuelve aquí con toda su fuerza: una producción circular de aislamiento, donde el mismo sistema que necesita masas siguiendo la misma corriente convierte esa conducta en mercancía, a través de la pantalla que ninguno de nosotros suelta.⁸ Las tresfuncionan, en el fondo, como caras de una sola estructura, y quien un día guardó su sueño de ser artista probablemente pasó, sin saberlo, por las tres.


VI. CONCLUSIÓN PROVISIONAL


El rebaño que sigue sin elegir responde a aislamiento, conformidad y psicología de masas, documentados desde Le Bon hasta Asch. La vara que mide con dinero responde a una inversión histórica: lo que nació como vínculo y como don, según Graeber y Mauss, se volvió medida de estatus según Veblen y de poder según Simmel. La pantalla que reemplaza lo real responde a una industria centenaria del espectáculo, hoy afinada con precisión neurocientífica hasta reducir nuestra atención a 47 segundos.


Cada uno de esos mecanismos tiene respaldo documentado. Su convergencia produce algo mayor que la suma de sus partes: un futuro pre-imaginado por otros, entregado listo para consumirse, sin que hayamos tenido tiempo de preguntarnos si era el nuestro.


Llamar primitivo a ese futuro apunta a su origen y no a un supuesto retroceso: la única variable que ese sistema no logra calcular es la decisión tomada desde el cuerpo, desde el deseo propio, desde una conciencia que se niega a dejarse escribir por otro.




POSDATA: SOBRE VOLVER A LO CIRCULAR



Hay algo revelador en lo que encontraron Graeber y Mauss al investigar el origen del intercambio: bajo su apariencia de objeto frío e impersonal, latía en realidad un vínculo.¹⁶ ¹⁸ Esa misma inversión aparece cuando varias culturas originarias representan la vida con la misma imagen, sin haberse puesto de acuerdo entre sí: un círculo. El yin yang taoísta, el nudo sin fin budista, la rueda medicinal de la isla de la Tortuga, la doble espiral celta.³⁴


Cuando la economista Kate Raworth revisó esas imágenes para diseñar su modelo de bienestar dentro de los límites del planeta, quedó asombrada al notar que todas describen la vida como algo cíclico, nunca como una línea que solo avanza hacia adelante.³⁵ Esa misma intuición aparece en el Sumak Kawsay, la cosmovisión andino-amazónica que entiende la vida en equilibrio con la naturaleza y la comunidad, no en competencia con ellas.³⁶ Y aparece también en la propuesta del antropólogo Arturo Escobar, quien llama pluriverso a la posibilidad de que existan muchos futuros posibles a la vez, en lugar de un solo camino de desarrollo impuesto como universal.³⁷


Esa misma idea del presente como única dimensión real es el eje de Time Traveler, una de mis propias series pictóricas. Ahí el tiempo en lugar de narrarse, se experimenta, y cada obra intenta fijar un instante irrepetible antes de que se disuelva en el siguiente. Hay una pieza más que completa este círculo. El filósofo Ivan Illich propuso, frente al exceso de la sociedad industrial, la idea de convivencialidad: llamó así a la sociedad donde la herramienta está al servicio de la persona integrada en su comunidad, y no al servicio de un cuerpo de especialistas que decide por ella.³⁸ Illich advirtió que, pasado cierto umbral, toda herramienta termina destruyendo el fin para el cual fue creada, y exige al ser humano someterse a su lógica en lugar de servirse de ella.³⁹



Leído desde ahí, todo lo que este ensayo ilustró adquiere un matiz distinto. El aislamiento, el dinero invertido, la pantalla que se volvió herramienta no convivencial: los tres empujan hacia una sola línea recta, un solo futuro, una sola manera de medir una vida. Lo primitivo, en cambio, siempre fue circular: un vínculo que vuelve sobre sí mismo, un don que se devuelve, una comunidad que se renueva, un origen al que se puede regresar sin que eso signifique retroceder.



N O T A D E L A U T O R


Escribo esto porque llevo años habitando, entre lienzos y conversaciones con las personas que han apoyado mis proyectos, una pregunta que no me suelta:bajo qué ideas prestadas, qué miedos heredados y qué sueños ajenos estamos dispuestos a vender el propio. No tengo la respuesta completa. Tengo, eso sí, la certeza de que nombrar la arquitectura del problema ya es un primer paso hacia otra forma de imaginar lo que viene.

Gracias a quienes me han confiado esas historias: contarlas requiere un valor que pocas veces se reconoce, y cada una de ellas ayudó a construir este ensayo.


U N A I N V I T A C I Ó N

Si este ensayo despertó algo en ti, te invito a conocer mi obra en persona. Tengo citas disponibles para mostrarte las piezas de cerca, conversar sobre lo que hay detrás de cada una, y, si alguna te habla, llevarte una obra original a casa. Escríbeme y coordinamos un horario.

Antes, si quieres, puedes recorrer algunas de mis series en línea.


Llegar hasta esta línea también te vuelve parte de mi propio sueño. Cada persona que lee, que se detiene un momento, que después decide conocer una pieza de cerca, ayuda a que ese sueño de ser artista siga cumpliéndose un poco más.


Gracias por eso.


Y si en algún momento la vida te deja con grietas, deseo fuertemente que encuentres la forma de crear algo entre ellas. Deseo que ese lugar sirva para que nazca un color nuevo, una forma nueva, un camino distinto, más que para escondernos o negarnos. Confío en que esas grietas terminen dirigiendo tu futuro hacia versiones más amables y más buenas de lo que viene, nunca hacia versiones más duras.


"Si algo de esto resuena, bienvenido a mi universo, bienvenido al futuro."


R E F E R E N C I A S


1. Le Bon, G. (1895). Psicología de las masas.

2. Le Bon, G. (1895). Psicología de las masas.

3. Moreno Clemente, C. (2026). "Gustave Le Bon y la psicología de las multitudes."

4. Asch, S. (1951-1955). Experimentos de conformidad; ver Universidad de Granada, "La conformidad:experimento de Solomon Asch."

5. Universidad de Granada. "La conformidad: experimento de Solomon Asch."

6. Arendt, H. (1951). Los orígenes del totalitarismo.

7. Conversación sobre Historia (2020)."Hannah Arendt: Cómo la soledad alimenta el autoritarismo."

8. ICNS (2024). "Guy Debord, la sociedad del espectáculo."

9. ICNS (2024)."Guy Debord, la sociedad del espectáculo."

10. ICNS (2024)."Guy Debord, la sociedad del espectáculo."

11. Pariser, E. (2011). El filtro burbuja: cómo la web decide lo que leemos y lo que pensamos.

12. Guallar, J. y Martínez-Cañadas, E. (2023). "Filtros burbuja y gestión personal de los algoritmos." ThinkEPI.

13. Simmel, G. (1900). Filosofía del dinero.

14. Veblen, T. (1899). Teoría de la clase ociosa.

15. Jhonmosquera.com (2026)."Thorstein Veblen: teoría y legado institucionalista."

16. Graeber, D. (2011). Deuda: los primeros 5000 años.

17. Graeber, D. (2011). Deuda: los primeros 5000 años; citado en Oro y Finanzas (2014).

18. Mauss, M. (1923-1924). Ensayo sobre el don.

19. Archivos del Pentagrama (2015). "Marcel Mauss. Ensayo sobre el don."

20. Fromm, E. (1976). ¿Tener o ser?; Emmerich, P. (2024), reseña.

21. Ciberpsicología.es (2026)."Psicología de las redes sociales: impacto mental, dopamina y efectos psicológicos."

22. Ciberpsicología.es (2026). "Psicología de las redes sociales: impacto mental, dopamina y efectos psicológicos."

23. Haidt, J. (2024). La generación ansiosa. Deusto.

24. Nueva Revista (2026). "Jonathan Haidt: La generación ansiosa."

25. Wu, T. (2017). Comerciantes de la atención. Capitán Swing.

26. Mark, G. (2023). Cómo recuperar la capacidad de atención; ver también Newtral (2023) y KVIA (2026).

27. La Nación (2023)."Cada vez cuesta más concentrarnos: una experta norteamericana aconseja cómo recuperar la atención."

28. ICNS (2024)."Guy Debord, la sociedad del espectáculo."29. Diario de León (2024)."La ansiedad de la generación de las pantallas."

30. Ciberpsicología.es (2025). "Dopamina y redes sociales: el enganche cerebral."

31. Bourdieu, P. (1980). El sentido práctico; ver también Wikipedia,"Habitus."

32. Zuboff, S. (2019). La era del capitalismo de la vigilancia. Paidós.

33. Climaterra (2024)."Zuboff: El capitalismo de vigilancia y la elite moldeadora de humanos."

34. Courier UNESCO (2025). "Kate Raworth: Necesitamos una nueva visión del progreso."

35. Raworth, K. (2017). Economía rosquilla. Paidós.

36. Filosofía del Buen Vivir (2025). "Buen Vivir."

37. Escobar, A. et al. (2020). "El pluriverso, horizontes para una transformación civilizatoria. Revista de Economía Crítica, 29, 46-66.

38. Illich, I. (1973). Tools for Conviviality / La convivencialidad.

39. Omnes (2022). "Iván Illich. El camino de la convivencialidad."


 
 
 

Actualizado: 10 jun

Arquitectura del daño: tres condiciones que hacen imposible la reciprocidad afectiva.

Inspirado, entre otras cosas, en el álbum Rated R de Rihanna (2009).
"AGOSTO" | 59 X 42 CM | PASTELES ÓLEO Y ÓLEOS SOBRE MARQUILLA | CIUDAD DE MÉXICO | 2025 |  COLECCIÓN SANTOS ÓLEOS
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RESUMEN

Este ensayo propone que ciertos fracasos relacionales obedecen a la convergencia de condiciones que, al superponerse, hacen estructuralmente imposible la reciprocidad afectiva: la hiperactivación emocional característica de la neurodivergencia, el apego evitativo reforzado por homofobia internalizada en hombres gay de generaciones previas a la visibilización, y la parálisis cognitiva que genera la ambigüedad relacional no resuelta. Escrito desde la experiencia propia, con investigación científica como sostén, el caso arquetípico se nombra aquí como Rated R; una categoría más que una persona.


I. LA PREGUNTA QUE ORGANIZA EL ARGUMENTO

¿Qué ocurre cuando un sistema nervioso entrenado en la intensidad intenta construir un vínculo con alguien que no dispone de las herramientas para recibirlo, y ninguno de los dos tiene el lenguaje para nombrar lo que está fallando?

La respuesta convencional recurre al vocabulario de la incompatibilidad: simplemente no funcionó, no era el momento, no era la persona; un vocabulario cómodo que, revisado con cuidadoresulta insuficiente. Lo que este ensayo propone es que hay condiciones específicas, documentadas, que producen un tipo de daño invisible y

sistemáticamente mal interpretado; que ese daño tiene una arquitectura, y que nombrarla es el primer gesto hacia algo que pueda llamarse comprensión.


LOS TRES EJES PRINCIPALES SON:


01

LIMERENCIA EN EL CEREBRO NEURODIVER

GENTE

02

APEGO EVITATIVO EN HOMBRES GAY MAYORES A LOS 35

03

AMBIGÜEDAD RELACIONAL Y PARALISIS EPISTÉMICA



II. LIMERENCIA Y NEURODIVERGENCIA



Dorothy Tennov describió la limerencia en 1979 como un estado de pensamiento intrusivo, anhelo de reciprocidad y dependencia emocional intensa hacia una persona específica; lo que la investigación contemporánea ha comenzado a establecer es que los cerebros neurodivergentes la experimentan de una forma cualitativamente distinta — con una intensidad que el lenguaje cotidiano suele malinterpretar como obsesión, inmadurez o exceso. [1]


El mecanismo central es dopaminérgico: en el cerebro con TDAH existe una desregulación crónica del sistema de dopamina que lo lleva a buscar activamente estímulos que corrijan ese déficit, y la incertidumbre romántica - las señales mixtas, la reciprocidad intermitente, el vínculo que nunca termina de definirse - produce

exactamente el tipo de imprevisibilidad que dispara la recompensa; [2] la investigación sobre error de predicción confirma que los estímulos impredecibles generan respuestas dopaminérgicas más fuertes que los predecibles,[3] lo que significa que el interés romántico que aparece y desaparece, que da señales y las retira, que permanece ambiguo, es neurológicamente más adictivo para este perfil que uno que se presenta con claridad y constancia.

Cuando el hiperfoco se instala sobre una persona, esa persona se convierte en la pestaña principal abierta en la mente - la que no se cierra aunque todo lo demás esté en pausa. Una revisión de alcance de 2024 publicada en Current Psychology describió la limerencia como un estado de rumiación obsesiva y desestabilización emocional, particularmente cuando se combina con rasgos de búsqueda de recompensa y vulnerabilidades de apego - ambos rasgos distintivos de la experiencia con TDAH.[4]


Para los perfiles autistas, el fenómeno adquiere otra textura: la persona de interés puede convertirse en algo funcionalmente análogo a un interés especial, con la atención acumulada, la observación minuciosa y la profundización en los detalles del otro intensificándose con el tiempo, construyendo una versión interior de esa persona elaborada con un cuidado que el otro, con frecuencia, nunca llegará a dimensionar;[5] el concepto de monotropismo - la tendencia neurológica a la inmersión total en aquello que se considera emocionalmente significativo - explica por qué, cuando esa atención encuentra incertidumbre o anhelo, la limerencia se instala con tanta naturalidad y tanta fuerza, porque el sistema no tiene modo de procesar superficialmente lo que ya decidió que importa.[6]


"La limerencia, en este perfil, dice más sobre necesidades emocionales no satisfechas que sobre la persona real; perder la fantasía puede sentirse devastador — incluso cuando la relación en sí no era la correcta."

Hay algo en ese último punto que vale la pena detenerse a mirar: la investigación señala que la limerencia frecuentemente dice más sobre necesidades emocionales no satisfechas que sobre la persona real que la produce.[4] El objeto limerent puede representar validación, novedad, seguridad, o simplemente la sensación de ser elegido; cuando el cerebro neurodivergente construye esa representación con la precisión y la profundidad que le es propia, la distancia entre lo imaginado y lo real puede volverse enorme, y nadie lo nota hasta que ya duele.



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III. APEGO EVITATIVO EN HOMBRES GAY MAYORES DE 35


Hay una pregunta que la investigación sobre salud mental en poblaciones LGBTQ+ lleva décadas intentando responder con precisión: ¿por qué algunos hombres gay desarrollan una dificultad estructural para la intimidad que no se explica únicamente por preferencia o personalidad? La respuesta que la literatura construye es más histórica que psicológica, más colectiva que individual.


La Teoría del Estrés de Minorías, formulada por Meyer en 2003, identifica la homofobia internalizada como un estresor mayor derivado de pertenecer a una minoría estigmatizada;[7] lo que hace particularmente relevante esa teoría en este contexto es su dimensión acumulativa: el estrés no ocurre en un evento aislado, sino que se sedimenta a lo largo de años de exposición a mensajes, rechazos y silencios que enseñan, de forma sistemática, que el deseo propio tiene un costo. Un estudio de 2024 publicado en la Universidad de Turín confirmó una asociación positiva entre apego evitativo y homofobia internalizada en personas gay y lesbianas, estableciendo que quienes evitan la intimidad también reportan niveles más altos de estigma percibido;[8] otra investigación encontró que el apego evitativo en hombres gay está asociado específicamente con vergüenza, culpa e identidad confusa.[9]


El efecto generacional añade una capa que la estadística sola no captura: los hombres gay que crecieron en las décadas previas al boom de visibilización LGBTQ+ lo hicieron en contextos donde la homosexualidad se ocultaba, se administraba, se negociaba en silencio, donde el rechazo familiar podía llegar en el momento exacto en que se revelaba quién se era y donde no existía el lenguaje colectivo que hoy permite nombrar lo que se siente;[10] la investigación sobre adultos mayores gay documenta que ese contexto produce efectos que no desaparecen con el tiempo, pues la homofobia internalizada en esta generación está asociada con mayores problemas de salud mental, menor probabilidad de mantener vínculos de pareja estables, y una estrategia de aislamiento que con los años deja de sentirse como elección para volverse automática.[7]


"Ser rechazado por una figura de apego durante el proceso de construcción de identidad sexual puede cambiar el estilo de apego; el cuerpo aprende que abrirse tiene consecuencias, y ese aprendizaje no se borra con la voluntad."

La investigación es específica en un punto crucial: el rechazo por una figura de apego durante el proceso de construcción de identidad sexual puede modificar el estilo de apego de forma duradera.[11] El cuerpo y el sistema nervioso aprenden que abrirse tiene consecuencias, y ese aprendizaje opera por debajo del nivel de la decisión consciente; lo que desde afuera puede leerse como frialdad, como falta de interés o como evasión deliberada, es con frecuencia la ejecución automática de un protocolo de protección construido durante décadas, a nte un mundo que efectivamente castigó la vulnerabilidad.


IV. AMBIGÜEDAD RELACIONAL Y PARÁLISIS EPISTÉMICA


Existe un tipo de angustia que no produce eventos dramáticos produce, en cambio, una erosión lenta de la

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capacidad de leer la propia realidad. La incertidumbre relacional - sistematizada por la Relational Turbulence Theory - es precisamente eso: la duda acumulada sobre el propio involucramiento en un vínculo, sobre el involucramiento del otro, y sobre el estatus y futuro de la relación misma, operando de forma simultánea y sin resolución.[12]


Lo que la investigación establece no es solamente que esa incertidumbre resulta incómoda — es que produce daño fisiológico medible. Un estudio sobre incertidumbre relacional y respuestas de cortisol encontró que la ambigüedad en los vínculos románticos exacerba las respuestas de estrés fisiológico ante una amplia

variedad de eventos relacionales, porque la imprevisibilidad y la falta de control epistémico - la capacidad de predecir qué va a suceder - están específicamente asociadas con ansiedad elevada.[13]


El cuerpo paga la cuenta de lo que la mente no puede nombrar. El mecanismo cognitivo es igualmente preciso: bajo condiciones de ambigüedad, la interpretación de situaciones interpersonales queda comprometida, y la incomodidad resultante motiva una búsqueda activa de sentido; sin información suficiente, esa búsqueda tiende sistemáticamente al sesgo pesimista sobre uno mismo, el otro y la relación.[13] Para un cerebro con TDAH y autismo, ese proceso se vuelve especialmente costoso: el mismo sistema que construye representaciones interiores elaboradas del otro es el que, ante la ausencia de datos claros, las llena con interpretaciones propias que pueden alejarse considerablemente de lo que realmente ocurre.


"Casi el 50% de los adultos jóvenes ha estado en un vínculo sin etiqueta; la mayoría lo reconoció solo demanera retrospectiva; cuando ya era tarde para decidir con información completa."

La investigación más reciente sobre situationships - vínculos sin etiqueta, de bajo compromiso explícito -confirma que sus principales indicadores son exactamente la falta de claridad en el compromiso y la incertidumbre mantenida, y que casi el 50% de adultos jóvenes reporta haber estado en uno;[14] la mayoría los reconoció solo de manera retrospectiva, cuando ya no había forma de tomar decisiones con información completa. Esa retrospectividad es, en sí misma, parte del daño: el vínculo termina antes de que el cerebro haya podido procesarlo en tiempo real, y lo que queda es la limerencia operando sobre un objeto que ya no está disponible, en un territorio que nunca tuvo mapa.


La convergencia: lo que se vivió desde adentro


Este ensayo nació de una experiencia personal, y hay un punto en el que el análisis científico pide ser vivido desde adentro para que cobre sentido completo. Hubo un vínculo con alguien a quien este ensayo llama Rated R; un

vínculo que nunca se nombró, que operó en la ambigüedad de principio a fin, y que produjo en un cerebro con autismo y TDAH exactamente el ciclo que la literatura describe: hiperfoco, limerencia, dopamina de la incertidumbre, construcción interior de una versión del otro que se mantuvo mucho tiempo después de que el vínculo había terminado de facto. Duraron pocos meses; la profundidad, sin embargo, no negoció con el calendario.

Durante ese tiempo hubo intercambios que el cerebro neurodivergente archivó con la precisión característica del monotropismo:[6] cada gesto, cada referencia compartida, cadapequeña revelación mutua quedó indexada como evidencia de algo real. Rated R dijo una vez que el otro le recordaba a Kandinsky; trajo de un viaje un libro de arte de Chicago como regalo; el tipo de detalle que un cerebro con hiperfoco no registra como anécdota, sino como prueba, como coordenada, como promesa implícita de que algo ahí valía la pena.


"El cerebro neurodivergente no colecciona momentos; construye con ellos una arquitectura entera, y se instalaen ella."

Hubo también una obra de arte entregada como regalo, hecha en marzo de ese año, que al momento de la entrega todavía no tenía título; lo encontró meses después, cuando el vínculo ya era solo memoria y el cerebro seguía buscando cómo nombrarlo. El título llegó desde una canción "My Boy Only Breaks His Favorite Toys" con la ambigüedad exacta que el momento merecía: la duda de si fue uno quien quebró al otro, o si fue el otro quien quebró a uno, o si ambos se quebraron en la misma dirección sin saberlo. Esa ambigüedad, documentada por la Relational Turbulence Theory como una de las formas más activas de angustia psicológica,[12] no se resuelve con el tiempo; se asienta.

En junio terminó todo; en agosto se pintó un cuadro que se llama "AGOSTO", oscuro, denso, hecho en el mes más difícil, porque el hiperfoco no distingue entre lo que conviene y lo que importa,[5] y el sistema dopaminérgico continuó operando con independencia de cualquier decisión racional, encontrando en la ambigüedad del después exactamente el tipo de incertidumbre que mantiene viva la limerencia,[2] de modo que pintar fue, en ese contexto, la única forma de procesar lo que el lenguaje todavía no alcanzaba.


Lo que la investigación sobre apego evitativo y efecto generacional permite entender, un año después, es que las limitaciones del otro para la reciprocidad afectiva tenían una historia anterior al encuentro; una historia construida por décadas, por capas, por condiciones que ninguno de los dos eligió conscientemente, y que operaron con la misma mecánica inevitable que los propios mecanismos neurodivergentes. Dos sistemas haciendo lo único que sabían hacer.


Lo que este ensayo no pretende es establecer quién tuvo razón; pretende cartografiar con honestidad los mecanismos que operaron en ambas direcciones, porque la comprensión, un año después, es el único gesto que tiene sentido hacer.

VI. CONCLUSIÓN PROVISIONAL

La limerencia en un cerebro neurodivergente responde a neurología; el apego evitativo de una generación gay responde a décadas de adaptación a un entorno hostil, y la parálisis de quien transita un vínculo sin definición responde a ambigüedad estructural con efectos psicológicos medibles y documentados.

Cada uno de esos procesos tiene respaldo en la literatura científica; su superposición produce un tipo de daño relacional que este ensay buscó cartografiar con la mayor precisión posible, desde la convicción de que nombrar lo que ocurrió es distinto a juzgarlo, y de que entender la arquitectura del daño es el primer paso para abandonarla.

Rated R es una categoría. Lo que se vivió con esa categoría fue real.


VII. POSDATA DESDE EL CUARTO CAMINO, O: SOBRE DOS MAQUINAS QUE SE CREYERON DESPIERTAS


P. D. Ouspensky dedicó buena parte de su obra a una idea que incomoda tanto como ilumina: la mayoría de los seres humanos vive sumergida en un estado de sueño activo, en el que el cuerpo se mueve, habla y toma decisiones mientras la conciencia, en los términos estrictos del Cuarto Camino, permanece dormida. Todo sucede; nadie, en realidad, hace.


Lo formuló así: "Desde que nacemos hasta que morimos, las cosas suceden, suceden, suceden, y creemos que somos nosotros quienes actuamos."


Leído desde ahí, el escenario cartografiado en estas páginas adquiere un matiz que el análisis científico, por sí solo, no contempló: un cerebro con TDAH y autismo que ejecuta su protocolo dopaminérgico con total convicción de estar eligiendo; un hombre gay de cierta generación que ejecuta décadas de aprendizaje evitativo con total convicción de estar protegiendo; un vínculo que se mueve dentro de la ambigüedad con total convicción de estar siendo vivido; y todos, en términos de Ouspensky, siendo vividos por sus mecanismos, creyendo que los conducen.


"Dos máquinas intentando amarse. La comedia radica eN que ninguna de las dos sabía que era una máquina."

El Cuarto Camino distingue entre esencia y personalidad: la esencia es lo que una persona genuinamente es; la personalidad, la máscara construida por el entorno, la crianza y la adaptación acumulada. En los dos sujetos de este ensayo, las esencias sí llegaron a verse, y eso, precisamente, fue lo que hizo real todo lo demás; uno se enamoró de lo que encontró ahí, de la profundidad que asomaba debajo de la distancia, de los destellos de vulnerabilidad que aparecían antes de que la personalidad volviera a cerrar el paso. La personalidad de Rated R tomó el control de vuelta en el momento exacto en que las esencias se rozaron: las vulnerabilidades se hicieron visibles, las respuestas se volvieron pasivo-agresivas, las declaraciones se volvieron difusas, esas que todavía flotan entre la verdad y la mentira sin que importe ya cuál era cuál, y el sistema ejecutó su protocolo conocido. Ouspensky lo hubiera anotado con calma en su libreta: la máquina hizo exactamente lo que las máquinas hacen cuando se asustan. Lo que duele, en ese marco, es haber sido visto y que eso, aun así, no haya movido nada del otro lado. Aunque, como suele decirse para seguir adelante: "no pasa nada, si pasa nada."

"SI PASA NADA" | 42 X 59 CM | PASTELES ÓLEO Y ÓLEOS SOBRE MARQUILLA | CIUDAD DE MÉXICO | 2025 |  COLECCIÓN SANTOS ÓLEOS
"SI PASA NADA" | 42 X 59 CM | PASTELES ÓLEO Y ÓLEOS SOBRE MARQUILLA | CIUDAD DE MÉXICO | 2025 | COLECCIÓN SANTOS ÓLEOS

Ouspensky propone el auto-recuerdo como herramienta: la observación consciente y persistente de los propios mecanismos internos, el acto de recordarse a uno mismo como ser presente en el momento exacto en que algo sucede; un trabajo que requiere condiciones que ninguno de los dos tenía disponibles en ese momento, pues uno operaba desde el hiperfoco puesto sobre el otro, y el otro operaba desde el protocolo de cierre que su historia había construido, ambos con la plena convicción de estar presentes cuando, en los términos del Cuarto Camino, estaban profundamente dormidos.


La frase más citada de Ouspensky funciona aquí como remate y como apertura al mismo tiempo: "Cuando uno se da cuenta de que está dormido, en ese momento ya está medio despierto." Este ensayo, en la medida en que cartografió con honestidad los mecanismos que operaron sin conciencia, cumple ya esa función; la pregunta con la que abrió el argumento; qué ocurre cuando un sistema nervioso entrenado en la intensidad intenta construir un vínculo sin el lenguaje para nombrar lo que falla, tiene ahora su respuesta más honesta: ocurre exactamente lo que tiene que ocurrir cuando dos sistemas dormidos se encuentran; todo sucede, nadie hace, y uno despierta un año después escribiendo sobre ello con catorce fuentes académicas y algo que todavía duele, aunque cada vez menos.



NOTA DEL AUTOR


Este ensayo nació de una experiencia personal y se construyó con investigación científica, sin que ninguna de las dos cosas lo convierta en verdad universal, solo en un mapa honesto de un territorio que muchos recorren sin orientación. Lo escribí para que mi cerebro pudiera entender lo que vivió y, finalmente, soltarlo. Si algo de esto resuena, bienvenido al territorio. Si Ouspensky tiene razón, la mayoría lo está leyendo dormida, y eso, también, es parte del chiste.




REFERENCIAS

[1] Tennov, D. (1979). Love and Limerence: The Experience of Being in Love. Stein and Day.

[2] Myndset Therapeutics (2025). "ADHD and Limerence: When Infatuation Feels Like a Lightning Bolt." Plichta et al. (2009) citado en. [3] Diverse Diagnostics (2026). "ADHD and Limerence: How to Spot the Dopamine Trap."

[4] Wakin, A. & Voğts, D. (2024). Limerence scoping review. Current Psychology. Citado en: Peters, C. (2026). "When ADHD Meets Limerence."

[5] NeuroLaunch (2024). "ADHD and Limerence: Understanding the Complex Relationship and Its Connection to Autism."

[6] Neurodiversity Wellness Collective (2026). "Limerence in ADHD and Autism: When Feelings Become All-Consuming."

[7] Cohn-Schwartz, E. et al. (2025). "Sexual Orientation and Internalized Homophobia of Middle Aged and Older Gay and Lesbian Adults." The Journals of Gerontology: Series B. PMC12067070.

[8] Trombetta, T. et al. (2024). "The Role of Attachment Anxiety and Avoidance in Predicting Proximal Minority Stressors among Gay and Lesbian People in Italy." International Journal of Environmental Research and Public Health. doi:10.3390/ijerph21060655

[9] Sherry, A. (2007). Citado en: Thomas, L. (2025). "Gay relationships — how do we attach?" lemarcthomas.com

[10] Cohn-Schwartz, E. et al. (2025). "Loneliness and Intersectional Discrimination

Among Aging LGBT People in Spain." PMC12293008.[11] Denton, F. et al. Citado en: PMC4969073. "The Integrated Attachment and Sexual Minority Stress Model." PMC.

[12] Solomon, D. et al. (2016). Relational Turbulence Theory. En: University of Arkansas (2022). "Relational Uncertainty in Romantic Relationships." Thesis ETD 5244.

[13] Knobloch, L. & Carpenter-Theune, K. (2004). "Relational Uncertainty and Cortisol Responses." PMC3113611.

[14] George, A.S. (2024). "Escaping the Situationship: Understanding and Addressing Modern Relationship Ambiguity Among Young Adults." Partners Universal International Innovation Journal, 2(3), 35–56. doi:10.5281/zenodo.11298549



 
 
 

Event Horizon Epistemology


Moisés López

aka Moiloh

Pintor · Artista · Mercadólogo 

Ciudad de México, 2025



"Declaración del Manuscrito de una Estrella"

Carboncillo, óleos y papel sobre cartón 

82.5 × 65.5 cm 

2025  ·  Ciudad de México



Índice


I.  De dónde viene esto  ·  Origen, contexto y declaración de intención

II.  Los ocho principios  ·  El sistema de pensamiento completo

1.  Lo visible y lo no visible coexisten

2.  La conciencia es darse cuenta de lo que te estás dando cuenta

3.  Traemos algo desde antes

4.  Percibir es un acto de valentía

5.  El tiempo se vive, no se mide

6.  El cuerpo es el instrumento de la percepción

7.  La historia oscila

8.  La coherencia interna actúa sobre la materia


III.  El primer documento ya existía  ·  La obra pictórica como antecedente

IV.  Las voces con las que conversa  ·  Diálogo con el pensamiento global

V.  Para quien llega hasta aquí  ·  Invitación abierta

·  Bibliografía  ·  Corpus académico de referencia



Nota del autor


Este manifiesto nació de una conversación. No de una institución, no de un laboratorio, no de un título enmarcado en la pared. Nació de años mirando patrones en lo cotidiano, de conectar lo que la ciencia nombra con lo que la experiencia vive, de hacerse preguntas que nadie pidió que se hicieran.


A lo largo del texto aparecen conceptos de la filosofía y de la física. Cada vez que llegues a uno, también encontrarás una forma de entenderlo con palabras de todos los días. Esto no es simplificar por irrespeto a quienes han dedicado su vida a estas disciplinas: es un acto de puente. El conocimiento profundo que no puede cruzar hacia quien no lo estudió, se queda encerrado en sí mismo. Y lo que aquí se propone merece circular.


Lo que leerás no pretende ser la última palabra sobre nada. Es una forma de pararse en el límite de lo que sabemos y mirar hacia el otro lado. Con el miedo puesto, a veces, pero mirando.



I. De dónde viene esto

Hay una palabra que va a aparecer muchas veces en este texto: umbral. Un umbral es ese espacio físico entre dos lugares (ese instante en que ya saliste de un cuarto pero todavía no entraste al siguiente). Ese lugar entre dos estados, lo que este manifiesto propone es habitar ese lugar, no el interior ni el exterior: el límite.


La Epistemología del Umbral nació aquí, en Ciudad de México. Nació de observar la piel de las personas y entender que el cuerpo cuenta historias que la boca no siempre dice. Nació de mi abuela que atravesó enfermedades graves (las que la medicina occidental cataloga como devastadoras) y que lo hizo con una fe que ningún índice clínico puede medir del todo. Nació de preguntarse por qué hay coincidencias tan precisas entre la forma de un ojo y la forma de un agujero negro. Nació de sentir que el tiempo no siempre se mueve en línea recta.


Epistemología es una rama de la filosofía que se ocupa del origen y la forma del conocimiento. Dicho de otra manera: es un acto de conciencia sobre lo que aprendemos y cómo lo aprendemos. Este manifiesto es exactamente eso: un acto de conciencia sobre cómo percibimos la realidad, y sobre lo que ocurre cuando nos atrevemos a percibirla de forma diferente.


El universo es lo que nos atrevemos a ver y atreverse requiere valentía, no certeza.


Esto no es un dogma. no es una nueva religión ni una corriente que pide seguidores, es una práctica, una forma de vivir en el límite entre lo conocido y lo posible, con los ojos abiertos y el miedo identificado.

II. Los ocho principios

Lo que sigue son ocho formas de entender la existencia que, puestas juntas, forman La Epistemología del Umbral, son observaciones que se articulan entre sí.


1. Lo visible y lo no visible coexisten

Ahora mismo, mientras lees estas palabras, te están atravesando ondas de radio, señales de wifi, radiación infrarroja. No las ves. Pero están ahí y tienen efectos reales sobre ti y sobre todo lo que te rodea.

Cuando te acercas a una estufa encendida, sientes el calor antes de tocarla. Ese calor es radiación infrarroja (ondas que tu piel detecta aunque tus ojos no puedan verlas). El hecho de que no podamos ver las ondas de luz de manera cotidiana no significa que no percibamos que una luz está encendida. El ojo humano capta una franja muy pequeña del espectro electromagnético total. Todo lo demás existe, actúa, transforma. Simplemente opera más allá del rango visual.

Lo no visible no es sinónimo de inexistente. Es lo que aún no hemos encontrado la forma de percibir, o lo que percibimos con sentidos distintos a la vista. La ciencia lo confirma desde hace más de dos siglos.

Fuentes académicas: Herschel, W. (1800). «Experiments on the refrangibility of the invisible rays of the sun». Philosophical Transactions of the Royal Society of London, 90, 284–292. Primera demostración científica de la existencia de radiación invisible al ojo humano. / Maxwell, J.C. (1865). «A Dynamical Theory of the Electromagnetic Field». Philosophical Transactions of the Royal Society of London, 155, 459–512. Fundamento teórico del espectro electromagnético y sus rangos más allá de la luz visible.

2. La conciencia es darse cuenta de lo que te estás dando cuenta

La conciencia no es solo estar “despierto”, es observarte a ti mismo observando. Es ese instante en que dejas de reaccionar de forma automática y te preguntas por qué reaccionas así, es la distancia mínima entre el estímulo y tu respuesta (ese espacio pequeño donde vive la posibilidad de elegir diferente).

Darse cuenta de lo que te estás dando cuenta, y poder tomar decisiones con eso.

Así de accesible y así de profundo al mismo tiempo.


La Epistemología del Umbral propone que la conciencia no es un accidente de la evolución biológica sino algo que podría ser anterior a la materia misma (que se manifiesta a través del cuerpo, no que es producida por él). Algunos de los físicos más rigurosos del siglo XX exploraron esta hipótesis desde la ciencia, sin recurrir a ningún argumento sobrenatural.

Fuentes académicas: Penrose, R. (1989). The Emperor's New Mind: Concerning Computers, Minds, and the Laws of Physics. Oxford University Press. / Hameroff, S. & Penrose, R. (1994). «Orchestrated reduction of quantum coherence in brain microtubules: A model for consciousness». Mathematics and Computers in Simulation, 40(3–4), 453–480. Propuesta científica que ubica el origen de la conciencia en procesos cuánticos a nivel celular, anteriores a la cognición convencional.

3. Traemos algo desde antes

Imagina una caja negra junto a una caja transparente. Las dos están conectadas, en la caja negra aparece un punto (sin saber cómo, sin saber desde dónde). Ese punto empieza a oscilar y por razones que todavía no comprendemos del todo, genera otro punto en la caja transparente. La caja transparente es la realidad humana en tres dimensiones, el punto en la caja negra contiene toda la información posible.


Con el tiempo y el entorno, el punto de la caja transparente sigue oscilando hasta crear patrones y formas, esos patrones somos nosotros.

A eso llamamos frecuencia base: una arquitectura de conciencia que existe antes de que el entorno empiece a actuar sobre ella. El entorno instala programas sobre esa arquitectura, algunos la amplifican, otros la distorsionanm pero ninguno la borra del todo. Por eso hay personas que, en condiciones extraordinariamente difíciles, mantienen una claridad que no se explica solo por sus circunstancias.

Fuentes académicas: Bohm, D. (1980). Wholeness and the Implicate Order. Routledge, Londres. Propone que la realidad observable es la manifestación de un orden más profundo, no visible, que él denomina orden implicado (equivalente a la caja negra de la metáfora anterior). / Wheeler, J.A. (1989). «Information, physics, quantum: The search for links». En Zurek, W. (ed.), Complexity, Entropy, and the Physics of Information. Addison-Wesley. Propone que la información es más fundamental que la materia misma.

4. Percibir es un acto de valentía


Hay un miedo que protege (el que nos aleja del peligro real, el que nos dice que hay riesgo genuino en el presente). Y hay un miedo que fue instalado en nosotros en momentos en que éramos vulnerables y no teníamos aún las herramientas para cuestionarlo.


La repetición de información en momentos vulnerables condiciona la percepción de la realidad. Un trauma de la infancia que enseña que el mundo es fundamentalmente hostil. Ideas transmitidas por instituciones o personas que consideran arriesgado que quienes las rodean evolucionen en su forma de pensar. Mensajes heredados de generaciones anteriores que viven en nosotros como reflejos automáticos, no como elecciones conscientes.


Identificar qué miedos son propios y cuáles fueron instalados desde afuera es uno de los actos más difíciles y más liberadores que un ser humano puede hacer. La Epistemología del Umbral propone que ampliar la percepción empieza ahí, en ese acto de distinción.

Fuentes académicas: Merleau-Ponty, M. (1945). Phénoménologie de la perception. Gallimard, París. [Ed. española: Fenomenología de la percepción. Península, Barcelona, 1975]. Sobre cómo la percepción está siempre mediada por la historia corporal y emocional del sujeto. / Dussel, E. (1977). Filosofía de la liberación. Edicol, Ciudad de México. Sobre los mecanismos históricos y culturales que condicionan lo que consideramos real o posible.

5. El tiempo se vive, no se mide


El tiempo que usamos socialmente es una herramienta de coordinación, útil para vivir en comunidad y también es una construcción histórica. El calendario que usamos actualmente fue impuesto por estructuras de poder específicas y no representa la única ni la más honesta forma de registrar la existencia. Otras civilizaciones desarrollaron sistemas de medición del tiempo radicalmente distintos, basados en ciclos astronómicos complejos que no tenían un inicio ni un fin en el sentido occidental.

El tiempo vivido se experimenta de otra manera, hay momentos que duran segundos y se sienten como horas, hay años que pasan sin dejar rastro. Aprender algo genuinamente nuevo no es acumulación hacia adelante, es apertura en todas las direcciones. Cuando algo se entiende de verdad, no solo se sabe más, el pasado cambia de significado y el presente se ensancha.

Fuentes académicas: Merleau-Ponty, M. (1945). Ibid. Sobre la temporalidad vivida como experiencia subjetiva irreducible al tiempo cronométrico. / Quijano, A. (2000). «Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina». En Lander, E. (comp.), La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. CLACSO, Buenos Aires. Sobre la imposición del tiempo y el calendario como instrumento de dominación cultural. / Einstein, A. (1905). «Zur Elektrodynamik bewegter Körper». Annalen der Physik, 17, 891–921. Base física de la relatividad del tiempo.

6. El cuerpo es el instrumento de la percepción


La conciencia habita un cuerpo y ese cuerpo responde a todo lo que consume, respira, duerme, siente y experimenta, lo que se come afecta cómo se piensa. El sueño que se tiene o no se tiene afecta cómo se percibe la realidad. El estrés prolongado produce cambios físicos medibles en el cerebro, la alegría profunda también.


Cuidar el cuerpo es cuidar el instrumento con el que se percibe todo lo demás. La medicina occidental de laboratorio hace algo extraordinario: repara, interviene, salva vidas en situaciones que de otra forma serían irreversibles. Es el albañil experto que reconstruye la estructura cuando el daño ya ocurrió.

La parte filosófica, la intención interna, el estado de conciencia con que se habita el proceso de curación: esa es la función del arquitecto. El arquitecto no reemplaza al albañil, le da dirección, le dice hacia dónde va la casa que se está reparando, ambos son necesarios y en la mayoría de los procesos de curación que se han estudiado con rigor, los mejores resultados ocurren cuando los dos trabajan al mismo tiempo.


Fuentes académicas: Weil, A. (1995). La curación espontánea. Urano, Barcelona. [Original: Spontaneous Healing. Alfred A. Knopf, 1995]. Médico graduado en Harvard, fundador del Centro de Medicina Integrativa de la Universidad de Arizona. Propone que el cuerpo humano posee un sistema sanador innato cuya activación depende tanto de intervenciones clínicas como del estado mental y emocional del paciente. / Consorcio Académico de Medicina Integrativa y Salud, EE.UU. (Academic Consortium for Integrative Medicine & Health, fundado en 1999 con el respaldo del National Institutes of Health). Reúne a más de 70 instituciones académicas, incluyendo Johns Hopkins, Duke, Georgetown y la Clínica Mayo, en torno a la investigación del modelo cuerpo-mente-espíritu en la curación. / Langevin, H. (Directora del National Center for Complementary and Integrative Health, NIH). La salud es más que la ausencia de enfermedad. El individuo en su totalidad (incluyendo todas sus dimensiones) es la unidad de análisis de la medicina del siglo XXI.

7. La historia oscila


Los grandes quiebres históricos, las revoluciones, los momentos en que algo que parecía inamovible se cae: no son accidentes; son tensiones acumuladas que llegan a su punto de liberación. Una causa genera un efecto que genera otro, un condicionamiento se extiende hasta que algo lo rompe y aparece una forma nueva en su lugar.

Llevamos contando el tiempo de la forma en que lo hacemos apenas algunos miles de año, antes de eso, otras formas, después de esto, otras más. Los patrones se repiten, pero nunca de forma idéntica; quien comprende la estructura de esos patrones puede habitarlos con mayor lucidez.

Fuentes académicas: Kuhn, T. (1962). The Structure of Scientific Revolutions. University of Chicago Press. [Ed. española: La estructura de las revoluciones científicas. Fondo de Cultura Económica, México]. Sobre cómo el conocimiento avanza no de forma lineal sino a través de rupturas de paradigma (lo que la Epistemología del Umbral llama contract-realise).

8. La coherencia interna actúa sobre la materia


Hay personas que, en condiciones en las que el cuerpo debería colapsar, no colapsan, se mantienen una orientación interna que no se explica únicamente por sus circunstancias físicas. La Epistemología del Umbral observa ese fenómeno sin pretender haberlo explicado del todo, cuando hay coherencia profunda entre lo que una persona cree, decide y hace, algo ocurre que la ciencia todavía está aprendiendo a medir. La fe (entendida brújula interna, aunque suene dogmático no es la intensión) parece funcionar como una frecuencia que organiza lo que hay alrededor de ella. Esto es una observación que aparece una y otra vez en contextos y culturas distintas, y que merece ser mirada con rigor.

Fuentes académicas: Wheeler, J.A. (1989). «Information, physics, quantum: The search for links». En Zurek, W. (ed.), Complexity, Entropy, and the Physics of Information. Addison-Wesley. / Bohm, D. (1980). Wholeness and the Implicate Order. Routledge. Ambos autores rozan desde la física la posibilidad de que la información y la intención sean más fundamentales que la materia misma.


III. El primer documento ya existía


En 2025, en Ciudad de México, produje una obra pictórica titulada Declaración del Manuscrito de una Estrella, carboncillo, óleos y papel sobre cartón.

82.5 × 65.5 centímetros.

La obra es un sistema de conteo mediante "rayitas", el sistema de registro más antiguo y más universal que existe, anterior a cualquier alfabeto y a cualquier calendario impuesto, combinado con símbolos matemáticos, planetarios y marcas personales, es un manuscrito que opera fuera del tiempo oficial.


Dos palabras emergen del tejido visual: DOS PERLAS y RESPIRA,una instrucción de supervivencia. En la esquina inferior derecha, discreto pero firme: Moiloh. 2025. Ciudad de México.

Esta obra funje como base abstracta para la definición de la Epistemología del Umbral. Existía antes de que yo supiera cómo se llamaba lo que estaba haciendo.


Mi estrella brilla porque aprendí a verla. Estrella mía que estas arriba, cuídame, guíame y protégeme siempre” - Moisés López aka Moiloh, 2025


IV. Las voces con las que conversa

La Epistemología del Umbral no llegó al vacío, llegó a una conversación que ya estaba ocurriendo. Desde distintos continentes, desde distintas disciplinas, desde distintos siglos.


Maurice Merleau-Ponty comprendió que toda percepción ocurre en un horizonte (que nunca percibimos las cosas aisladas sino dentro de un campo más amplio del que la mayoría no tiene conciencia). Comprendió también que el tiempo cronométrico no agota la experiencia vivida, y que el cuerpo no es el recipiente de la mente sino su condición.


David Bohm propuso que lo visible es la manifestación de un orden más profundo que él llamó implicado (no visible a simple vista, pero real y operante). La materia, en su visión, es solo la superficie de algo más fundamental que la contiene.


Roger Penrose y Stuart Hameroff exploraron desde la física cuántica y la neurociencia la posibilidad de que la conciencia sea anterior a la vida biológica (no su producto sino su condición de posibilidad).


Thomas Kuhn mostró que el conocimiento no avanza de forma continua sino a través de rupturas (momentos en que un paradigma completo se quiebra y aparece algo nuevo en su lugar). Esos quiebres no son fallas del sistema. Son el sistema funcionando a su máxima capacidad.


Aníbal Quijano y Enrique Dussel, desde América Latina, cuestionaron las categorías con las que Occidente impuso su forma de conocer y nombrar la realidad (incluyendo el tiempo, el cuerpo y el conocimiento mismo). Lo que se llama universal en muchos campos académicos es, en realidad, la perspectiva de un grupo particular que tuvo el poder de presentarla como si lo fuera.


Boaventura de Sousa Santos propuso que existen epistemologías del Sur que el pensamiento hegemónico ha silenciado (formas de conocer que no son menos rigurosas sino simplemente distintas, nacidas de experiencias y territorios que el canon académico no incluyó).


Andrew Weil, desde la medicina integrativa y la Universidad de Arizona, documentó casos clínicos que la medicina convencional no podía explicar del todo, y propuso que el cuerpo humano posee un sistema sanador innato cuya activación depende tanto de intervenciones clínicas como del estado interno del paciente.


Desde Ciudad de México, me atrevo a integrar sus perspectivas creando una propia a partir de mi obra.


V. Para quien llega hasta aquí

Este manifiesto no pide que se abandone lo que ya se cree, pide una sola cosa: la disposición de pararse en el límite de lo que se conoce y mirar hacia el otro lado.


Si alguna vez se sintió que el tiempo no se mueve igual en todos los momentos de la vida, se está en el umbral. Si alguna vez se notó que lo que se come, lo que se duerme o lo que se vive en el cuerpo cambia la forma de percibir y de decidir, se está en el umbral. Si alguna vez se cuestionó un miedo y no se encontró la evidencia de que ese miedo fuera propio, se está en el umbral. Si alguna vez se observó una coincidencia en los patrones del mundo y en lugar de descartarla se preguntó qué podría significar, se está en el umbral.

Esa es su naturaleza y su regalo, siempre hay más horizonte, siempre hay otra forma de ver.


Moisés López

aka Moiloh

Ciudad de México, 2025



Bibliografía

Las siguientes obras forman el corpus de referencia de la Epistemología del Umbral. Cada una aporta un ángulo distinto al sistema de pensamiento aquí propuesto: desde la física cuántica hasta la filosofía latinoamericana, desde la fenomenología del cuerpo hasta la medicina integrativa. Se presentan en orden alfabético por apellido de autor.

Bohm, D. (1980). Wholeness and the Implicate Order. Routledge, Londres. [Ed. española: La totalidad y el orden implicado. Kairós, Barcelona, 1992]. Física teórica. Propone que la realidad observable es la manifestación de un orden implicado más profundo, no visible, que estructura y contiene todo lo que existe.

De Sousa Santos, B. (2009). Una epistemología del Sur: la reinvención del conocimiento y la emancipación social. CLACSO / Siglo XXI, Buenos Aires. Sociología y filosofía política. Propone que las formas de conocer del Sur Global han sido sistemáticamente silenciadas por el pensamiento hegemónico occidental, y que su recuperación es una forma de justicia epistémica.

Dussel, E. (1977). Filosofía de la liberación. Edicol, Ciudad de México. Filosofía latinoamericana. Propone una epistemología construida desde la experiencia del excluido, desde el cuerpo que padece condiciones materiales concretas, como punto de partida para pensar la realidad.

Einstein, A. (1905). «Zur Elektrodynamik bewegter Körper» [Sobre la electrodinámica de los cuerpos en movimiento]. Annalen der Physik, 17, 891–921. Física teórica. Base de la teoría de la relatividad especial, que establece que el tiempo no es absoluto ni universal, sino relativo al estado del observador.

Hameroff, S. & Penrose, R. (1994). «Orchestrated reduction of quantum coherence in brain microtubules: A model for consciousness». Mathematics and Computers in Simulation, 40(3–4), 453–480. Neurociencia y física cuántica. Propone que la conciencia emerge de procesos cuánticos en los microtúbulos del cerebro, sugiriendo que la conciencia es un fenómeno más fundamental que la actividad neuronal convencional.

Herschel, W. (1800). «Experiments on the refrangibility of the invisible rays of the sun». Philosophical Transactions of the Royal Society 

of London, 90, 284–292. Astronomía y física. Primera demostración empírica de la existencia de radiación invisible al ojo humano, estableciendo que el espectro de lo real va más allá de lo visible.

Kant, I. (1781). Kritik der reinen Vernunft. Riga. [Ed. española: Crítica de la razón pura. Alfaguara, Madrid, 2009]. Filosofía. Propone que el conocimiento humano está estructurado por categorías a priori, incluyendo el tiempo y el espacio, que no son propiedades del mundo en sí sino de la mente que lo percibe.

Kuhn, T. (1962). The Structure of Scientific Revolutions. University of Chicago Press. [Ed. española: La estructura de las revoluciones científicas. Fondo de Cultura Económica, México, 1971]. Historia y filosofía de la ciencia. Demuestra que el conocimiento científico no avanza de forma lineal y acumulativa sino a través de rupturas de paradigma, momentos de quiebre en que toda una visión del mundo es reemplazada por otra.

Lugones, M. (2008). «Colonialidad y género». Tabula Rasa, 9, 73–101. Filosofía feminista latinoamericana. Sobre cómo las categorías de género y cuerpo fueron impuestas como instrumentos de dominación colonial, afectando la percepción de la propia experiencia física.

Maxwell, J.C. (1865). «A Dynamical Theory of the Electromagnetic Field». Philosophical Transactions of the Royal Society of London, 155, 459–512. Física teórica. Establece la teoría del campo electromagnético y define el espectro de radiación, la mayor parte del cual es invisible al ojo humano pero completamente real y mensurable.

Merleau-Ponty, M. (1945). Phénoménologie de la perception. Gallimard, París. [Ed. española: Fenomenología de la percepción. Península, Barcelona, 1975]. Filosofía fenomenológica. Propone que toda percepción ocurre en un horizonte, que el cuerpo es la condición de posibilidad del conocimiento, y que el tiempo vivido no puede reducirse al tiempo cronométrico.

Merleau-Ponty, M. (1968). Le visible et l'invisible. Gallimard, París. Filosofía. Explora la frontera entre lo que puede ser percibido y lo que permanece fuera del alcance de los sentidos, el umbral entre lo visible y lo no visible como territorio filosófico fundamental.

Penrose, R. (1989). The Emperor's New Mind: Concerning Computers, Minds, and the Laws of Physics. Oxford University Press. [Ed. española: La nueva mente del emperador. Mondadori, Madrid, 1991]. Física y filosofía de la mente. Propone que la conciencia no puede reducirse a procesos computacionales y que su origen está ligado a fenómenos físicos que trascienden la mecánica clásica.

Quijano, A. (2000). «Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina». En Lander, E. (comp.), La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas. CLACSO, Buenos Aires. Sociología latinoamericana. Sobre cómo la colonialidad del poder impuso categorías de tiempo, cuerpo y conocimiento que siguen operando en el presente como si fueran universales.

Weil, A. (1995). Spontaneous Healing. Alfred A. Knopf, Nueva York. [Ed. española: La curación espontánea. Urano, Barcelona, 1995]. Medicina integrativa. El Dr. Weil, egresado de Harvard y fundador del Centro de Medicina Integrativa de la Universidad de Arizona, documenta el sistema sanador innato del cuerpo humano y propone que su activación requiere tanto intervención clínica como el cultivo del estado mental, emocional y espiritual del paciente.

Wheeler, J.A. (1989). «Information, physics, quantum: The search for links». En Zurek, W. (ed.), Complexity, Entropy, and the Physics of Information. Addison-Wesley, Redwood City. Física teórica. Propone el principio «it from bit», la idea de que la información es más fundamental que la materia misma, y que la realidad física emerge de procesos informativos no materiales.

 
 
 

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