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EL FUTURO ES PRIMITIVO

Forma de la desconexión: tres mecanismos que le roban al ser humano su propio porvenir


Inspirado en la pregunta que organiza parte de la inspiración detrás de mi obra: si el futuro no cabe únicamente en una pantalla, ¿en qué otro lugar puede vivir?


R E S U M E N


Este ensayo propone que la imagen contemporánea del futuro se reduce casi siempre a optimización tecnológica porque convergen tres mecanismos, cada uno documentado por separado en la psicología social, la filosofía económica, la antropología y la ciencia cognitiva: la psicología de masas, el aislamiento y la conformidad que la

"555" UN HOMBRE SENTADO EN UNA PERLA | 70 x 110 CM | ÓLEO SOBRE TELA | 2023 | CIUDAD DE MÉXICO
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vuelven posible; el dinero como medida falsa de valor, una inversión de su origen relacional según la antropología de David Graeber y Marcel Mauss; y la pantalla como industria del espectáculo diseñada para capturar

la atención antes que la conciencia. Los tres alimentan un mismo sistema, descrito por la investigadora Shoshana Zuboff como capitalismo de vigilancia, capaz de anticipar y moldear la conducta humana antes de que el individuo tenga oportunidad real de elegirla. Frente a ese sistema, el ensayo propone recuperar lo primitivo, entendido en su sentido etimológico de origen, como el único territorio que esa maquinaria no logra predecir ni comprar.



I. LA PREGUNTA QUE ORGANIZA EL ARGUMENTO


¿Por qué, al imaginar el futuro, casi siempre aparece la misma imagen?


Una pantalla más grande, un algoritmo más preciso, un cuerpo optimizado por la ciencia. Casi nunca aparece una comunidad, un silencio habitado, una forma distinta de mirar.

La respuesta convencional apela a la inercia del progreso: es simplemente la evolución natural de las cosas, dicen. Revisada con cuidado, esa respuesta resulta insuficiente, porque no explica por qué esa "evolución" corre siempre en la misma dirección, ni por qué esa dirección coincide, casi siempre, con lo que resulta más rentable de vigilar y predecir.

Lo que este ensayo propone es que hay tres condiciones, cada una documentada, que convergen para estrechar el futuro hasta dejarlo del tamaño de una pantalla.



 1.

El rebaño que no elige (psicología de masas, conformidad, aislamiento y algoritmo)


2.

La vara que no mide nada real (el dinero, de vínculo social a medida de poder)


3.

La pantalla como nube de lo real (la atención convertida en espectáculo)


II. El REBAÑO QUE NO ELIGE


Gustave Le Bon escribió en 1895 algo que sigue incomodando: dentro de una multitud, la persona pierde su capacidad de juicio y actúa de forma contagiosa e imitativa, muy distinta a como actuaría en soledad.¹ Le Bon llamó a ese fenómeno alma colectiva: transitoria, poderosa, capaz de disolver por completo la conciencia individual.² Freud y Jung, décadas más tarde, coincidieron en algo similar: existe una parte de la psique dispuesta a fundirse con el grupo a cambio de seguridad y pertenencia.³


"Pensar colectivamente es la regla general. Pensar individualmente es la excepción."

Décadas después, el psicólogo Solomon Asch puso ese fenómeno bajo control de laboratorio. Pidió a un grupo de personas comparar la longitud de unas líneas, con la mayoría de los participantes instruidos en secreto para dar una respuesta equivocada.⁴ El 76% de los verdaderos participantes terminó apoyando esa respuesta falsa al menos una vez, aunque la evidencia frente a sus propios ojos dijera otra cosa, y solo un 25% no cedió nunca a esa presión.⁵


Hannah Arendt agregó una pieza que ni Le Bon ni Asch alcanzaron a ver: el terreno donde germina esa entrega se encuentra en el aislamiento previo a la multitud, más que en la multitud misma. Arendt decía que la soledad, antes una experiencia marginal, se convirtió en la experiencia cotidiana de masas enteras del siglo veinte, y que ese aislamiento funciona como el terreno más fértil para la dominación total.⁶

Cuando una persona pierde su mundo compartido con otros, escribió, queda mucho más disponible para que una ideología externa le ofrezca sentido.⁷


Guy Debord, escribiendo en plena sociedad de consumo de posguerra, encontró la fórmula que resume mejor esta paradoja: describió el sistema económico moderno como una producción circular de aislamiento.⁸ Multitudes aparentemente conectadas, escribió, coexisten con personas cada vez más solas entre sí, porque la vida social entera queda mediada por imágenes en lugar de vivirse de forma directa.9 Cuanto más se espectaculariza una persona, más se aleja de sí misma, según su análisis.¹⁰


Hoy esa dinámica tiene una versión algorítmica. El investigador Eli Pariser documentó cómo los sistemas de personalización construyen, para cada persona, un universo informativo hecho a su medida, reforzando lo que ya

cree y apartando lo que podría contradecirlo.¹¹ Vale decir, con honestidad, que estudios posteriores del Reuters Institute encontraron evidencia más limitada de lo esperado sobre el aislamiento real que producen estas burbujas.¹² Aun así, el mecanismo que describió Pariser, el aislamiento que describió Arendt y el espectáculo que describió Debord apuntan al mismo lugar: una persona que cree elegir, mientras algo externo organiza el menú entero de lo elegible.


III. LA VARA QUE NO MIDE NADA REAL


Georg Simmel, en su Filosofía del dinero, explica cómo este objeto dejó de ser un simple medio de intercambio

"MITOCONDRIA" | 60 X 70 CM | ÓLEO SOBRE TELA | CIUDAD DE MÉXICO
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para convertirse en fin último de casi todo esfuerzo humano.¹³ Quien lo posee puede orientar su vida hacia cualquier propósito; quien no, queda atrapado en una sola función, un solo oficio, un solo lugar en la jerarquía. El economista Thorstein Veblen, unos años más tarde, documentó lo que ocurre cuando esa vara se vuelve pública. Acuñó el término consumo conspicuo para describir un gasto orientado a exhibir ante los demás una posición social, más que a satisfacer una necesidad real.¹⁴ Llamó emulación pecuniaria al impulso de imitar los patrones de gasto de una clase superior, un impulso que hoy reconocemos sin esfuerzo en el consumo aspiracional de las redes sociales.¹⁵


Aquí hay un giro que cambia todo el argumento. El antropólogo David Graeber investigó el origen real del dinero y encontró algo que contradice el sentido común económico: antes de ser una mercancía fría, el dinero era una medida de deuda y obligación entre personas, una forma de anudar vínculos, no de reemplazarlos.¹⁶ Lo que los antropólogos llamaban "dinero primitivo", como las plumas de ave en las islas Salomón o el wampum de los pueblos iroqueses, no servía para comprar y vender: servía para concertar bodas, resolver disputas familiares, tejer relaciones entre personas. ¹⁷


"El dinero, cuando apareció por primera vez, tenía el peso de una relación entre personas, mucho antes de volverse la cosa fría y metálica que conocemos hoy."

Marcel Mauss había llegado décadas antes a una conclusión emparentada, estudiando el intercambio de regalos en sociedades de Polinesia y del noroeste americano. Encontró que dar, recibir y devolver forman una obligación triple que compromete comunidades enteras sin que medie ningún cálculo comercial, un fenómeno que llamó hecho social total.18 Mauss llegó incluso a sugerir que las sociedades industriales modernas podrían beneficiarse de reconocer esa lógica del don, en lugar de reducir todo vínculo a una transacción.¹⁹


Es decir: lo primitivo, en el caso del dinero, fue exactamente lo contrario de lo que hoy asociamos con esa palabra; fue relación antes de volverse instrumento de poder. Erich Fromm documentó la consecuencia de ese giro histórico: la sociedad moderna empujó a las personas a construir su identidad sobre lo que poseen y no sobre lo que son, al punto de que el miedo más profundo del ser humano contemporáneo dejó de ser la muerte para convertirse en el miedo a perder lo que cree ser.²⁰


El presente le agrega una capa nueva a esa vara. El fundador de Napster, Sean Parker, reconoció en 2017 que ciertas plataformas fueron diseñadas de forma específica para explotar vulnerabilidades de la psicología humana.²¹

Los seguidores, los "me gusta", los números visibles bajo cada publicación funcionan hoy como una nueva moneda social, cuantificable y competitiva, la versión digital exacta de lo que Veblen llamó emulación pecuniaria.²² La vara sigue siendo la misma vara, solo cambió de superficie, y olvidó por completo el don que la originó.



IV. LA PANTALLA COMO NUBE DE LO REAL



Jonathan Haidt documenta algo que muchos intuían sin nombrarlo: la adicción a las pantallas en las nueva generaciones no ocurre por accidente, es una característica diseñada de forma deliberada dentro de una economía que vive de capturar la atención humana.²³ Cuatro daños concretos aparecen en su investigación: privación social, falta de sueño, fragmentación de la atención, y una adicción alimentada por dopamina que nunca termina de saciar.²⁴ El profesor Tim Wu ubica ese fenómeno dentro de una historia mucho más larga; en Comerciantes de la atención muestra que la captura sistemática de la atención humana no nació con el teléfono inteligente, lleva más de un siglo de expansión, desde los primeros periódicos financiados por publicidad hasta la propaganda bélica del siglo veinte.²⁵ Lo que cambió no fue la intención, fue la precisión con la que hoy se ejecuta.


"Si siempre estás buscando algo con lo que entretenerte, no tienes un control real de tu vida.

La investigadora Gloria Mark, de la Universidad de California en Irvine, midió esa precisión con números concretos. En 2004, el tiempo promedio que una persona mantenía su atención en una pantalla antes de cambiar de tarea era de dos minutos y medio; en 2012 había bajado a 75 segundos; hoy es de apenas 47.²⁶ Mark aclara que no perdimos la capacidad de concentrarnos; vivimos, más bien, un entorno diseñado para interrumpirla cada pocos segundos.²⁷


Guy Debord ya había anticipado el mecanismo profundo detrás de esa captura: en la sociedad del espectáculo, escribió, la imagen no representa la vida, la reemplaza, hasta convertirse en lo único que se reconoce como real.²⁸


Jean Baudrillard llevó esa idea todavía más lejos con su concepto de simulacro, la imagen mediada que termina sustituyendo lo real hasta volverlo prescindible. Los números que cita Haidt son difíciles de leer sin sentir algo: a partir de 2010, cuando el teléfono inteligente se volvió parte del cuerpo de una generación entera, los casos de depresión, autolesión y pensamiento suicida en adolescentes se dispararon.²⁹


El mecanismo detrás, según investigaciones recientes en ciberpsicología, es idéntico al de una máquina tragamonedas: una recompensa variable e impredecible, el mismo principio que hace adictivos los juegos de azar.³⁰ La generación que creció con una pantalla entre los ojos y el mundo nunca tuvo posibilidad de comparar, para ella, lo mediado y lo real llegaron fundidos desde el origen.


LA CONVERGENCIA: LO QUE SE VIVE DESDE ADENTRO



Aquí es donde el ensayo deja de ser teoría y se vuelve testimonio. Llevo años dedicado a un sueño que muchas

"SIETE"| 9 NUMBERS THROUGH DARKNESS | ÓLEO SOBRE TELA | 2025 | CIUDAD DE MÉXICO
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personas jamás se permitieron: ser artista, en cualquier ámbito que el medio y yo mismo hagamos posible. Y una y otra vez, personas que han apoyado mis proyectos me han regalado la misma confesión: querían ser artistas, y no tuvieron el permiso ni el valor suficiente para defender esa idea frente a sus padres.


Contarme eso tiene un peso que pocas veces se reconoce: mirar de frente algo guardado por años y ponerlo en palabras frente a otra persona ya es, en sí mismo, un gesto valiente y noble. No lo comparto para señalar a nadie, lo comparto porque ahí opera una arquitectura completa, la misma que describe el sociólogo Pierre Bourdieu con el concepto de habitus: disposiciones heredadas en la infancia que se vuelven cuerpo, gesto, sentido común, al punto de olvidar su propio origen.³¹


Un padre no necesita decir "el arte no sirve" con esas palabras exactas. Basta con años de gestos, silencios y prioridades familiares para que el mensaje quede instalado como verdad evidente. Ese padre, a su vez,heredó ese mismo mensaje de otro rebaño, midió su propio valor con una vara que nunca fue suya, y probablemente encontró consuelo en una pantalla que jamás le exigió preguntarse nada.


Ahí las tres hipótesis dejan de ser tres reflexiones separadas. Le Bon, Asch, Arendt y Debord explican el aislamiento y la conformidad que vuelven manejable a una persona; Simmel, Veblen, Graeber y Mauss explican la vara con la que esa persona mide su propio valor, invertida respecto a su origen relacional; Haidt, Wu y Mark explican la industria que ocupa el vacío que dejaesa soledad y esa medida equivocada. La investigadora Shoshana Zuboff nombró el punto exacto donde las tres convergen en una sola máquina, a la que llamó capitalismo de vigilancia: un sistema que convierte la experiencia humana entera en materia prima para fabricar predicciones sobre lo queharemos, sentiremos o compraremos después.³²


Zuboff compara ese sistema con lo que el capitalismo industrial hizo con la naturaleza en el siglo pasado, solo que ahora el territorio explotado es la conducta humana misma.³³ La frase de Debord vuelve aquí con toda su fuerza: una producción circular de aislamiento, donde el mismo sistema que necesita masas siguiendo la misma corriente convierte esa conducta en mercancía, a través de la pantalla que ninguno de nosotros suelta.⁸ Las tresfuncionan, en el fondo, como caras de una sola estructura, y quien un día guardó su sueño de ser artista probablemente pasó, sin saberlo, por las tres.


VI. CONCLUSIÓN PROVISIONAL


El rebaño que sigue sin elegir responde a aislamiento, conformidad y psicología de masas, documentados desde Le Bon hasta Asch. La vara que mide con dinero responde a una inversión histórica: lo que nació como vínculo y como don, según Graeber y Mauss, se volvió medida de estatus según Veblen y de poder según Simmel. La pantalla que reemplaza lo real responde a una industria centenaria del espectáculo, hoy afinada con precisión neurocientífica hasta reducir nuestra atención a 47 segundos.


Cada uno de esos mecanismos tiene respaldo documentado. Su convergencia produce algo mayor que la suma de sus partes: un futuro pre-imaginado por otros, entregado listo para consumirse, sin que hayamos tenido tiempo de preguntarnos si era el nuestro.


Llamar primitivo a ese futuro apunta a su origen y no a un supuesto retroceso: la única variable que ese sistema no logra calcular es la decisión tomada desde el cuerpo, desde el deseo propio, desde una conciencia que se niega a dejarse escribir por otro.




POSDATA: SOBRE VOLVER A LO CIRCULAR



Hay algo revelador en lo que encontraron Graeber y Mauss al investigar el origen del intercambio: bajo su apariencia de objeto frío e impersonal, latía en realidad un vínculo.¹⁶ ¹⁸ Esa misma inversión aparece cuando varias culturas originarias representan la vida con la misma imagen, sin haberse puesto de acuerdo entre sí: un círculo. El yin yang taoísta, el nudo sin fin budista, la rueda medicinal de la isla de la Tortuga, la doble espiral celta.³⁴


Cuando la economista Kate Raworth revisó esas imágenes para diseñar su modelo de bienestar dentro de los límites del planeta, quedó asombrada al notar que todas describen la vida como algo cíclico, nunca como una línea que solo avanza hacia adelante.³⁵ Esa misma intuición aparece en el Sumak Kawsay, la cosmovisión andino-amazónica que entiende la vida en equilibrio con la naturaleza y la comunidad, no en competencia con ellas.³⁶ Y aparece también en la propuesta del antropólogo Arturo Escobar, quien llama pluriverso a la posibilidad de que existan muchos futuros posibles a la vez, en lugar de un solo camino de desarrollo impuesto como universal.³⁷


Esa misma idea del presente como única dimensión real es el eje de Time Traveler, una de mis propias series pictóricas. Ahí el tiempo en lugar de narrarse, se experimenta, y cada obra intenta fijar un instante irrepetible antes de que se disuelva en el siguiente. Hay una pieza más que completa este círculo. El filósofo Ivan Illich propuso, frente al exceso de la sociedad industrial, la idea de convivencialidad: llamó así a la sociedad donde la herramienta está al servicio de la persona integrada en su comunidad, y no al servicio de un cuerpo de especialistas que decide por ella.³⁸ Illich advirtió que, pasado cierto umbral, toda herramienta termina destruyendo el fin para el cual fue creada, y exige al ser humano someterse a su lógica en lugar de servirse de ella.³⁹



Leído desde ahí, todo lo que este ensayo ilustró adquiere un matiz distinto. El aislamiento, el dinero invertido, la pantalla que se volvió herramienta no convivencial: los tres empujan hacia una sola línea recta, un solo futuro, una sola manera de medir una vida. Lo primitivo, en cambio, siempre fue circular: un vínculo que vuelve sobre sí mismo, un don que se devuelve, una comunidad que se renueva, un origen al que se puede regresar sin que eso signifique retroceder.



N O T A D E L A U T O R


Escribo esto porque llevo años habitando, entre lienzos y conversaciones con las personas que han apoyado mis proyectos, una pregunta que no me suelta:bajo qué ideas prestadas, qué miedos heredados y qué sueños ajenos estamos dispuestos a vender el propio. No tengo la respuesta completa. Tengo, eso sí, la certeza de que nombrar la arquitectura del problema ya es un primer paso hacia otra forma de imaginar lo que viene.

Gracias a quienes me han confiado esas historias: contarlas requiere un valor que pocas veces se reconoce, y cada una de ellas ayudó a construir este ensayo.


U N A I N V I T A C I Ó N

Si este ensayo despertó algo en ti, te invito a conocer mi obra en persona. Tengo citas disponibles para mostrarte las piezas de cerca, conversar sobre lo que hay detrás de cada una, y, si alguna te habla, llevarte una obra original a casa. Escríbeme y coordinamos un horario.

Antes, si quieres, puedes recorrer algunas de mis series en línea.


Llegar hasta esta línea también te vuelve parte de mi propio sueño. Cada persona que lee, que se detiene un momento, que después decide conocer una pieza de cerca, ayuda a que ese sueño de ser artista siga cumpliéndose un poco más.


Gracias por eso.


Y si en algún momento la vida te deja con grietas, deseo fuertemente que encuentres la forma de crear algo entre ellas. Deseo que ese lugar sirva para que nazca un color nuevo, una forma nueva, un camino distinto, más que para escondernos o negarnos. Confío en que esas grietas terminen dirigiendo tu futuro hacia versiones más amables y más buenas de lo que viene, nunca hacia versiones más duras.


"Si algo de esto resuena, bienvenido a mi universo, bienvenido al futuro."


R E F E R E N C I A S


1. Le Bon, G. (1895). Psicología de las masas.

2. Le Bon, G. (1895). Psicología de las masas.

3. Moreno Clemente, C. (2026). "Gustave Le Bon y la psicología de las multitudes."

4. Asch, S. (1951-1955). Experimentos de conformidad; ver Universidad de Granada, "La conformidad:experimento de Solomon Asch."

5. Universidad de Granada. "La conformidad: experimento de Solomon Asch."

6. Arendt, H. (1951). Los orígenes del totalitarismo.

7. Conversación sobre Historia (2020)."Hannah Arendt: Cómo la soledad alimenta el autoritarismo."

8. ICNS (2024). "Guy Debord, la sociedad del espectáculo."

9. ICNS (2024)."Guy Debord, la sociedad del espectáculo."

10. ICNS (2024)."Guy Debord, la sociedad del espectáculo."

11. Pariser, E. (2011). El filtro burbuja: cómo la web decide lo que leemos y lo que pensamos.

12. Guallar, J. y Martínez-Cañadas, E. (2023). "Filtros burbuja y gestión personal de los algoritmos." ThinkEPI.

13. Simmel, G. (1900). Filosofía del dinero.

14. Veblen, T. (1899). Teoría de la clase ociosa.

15. Jhonmosquera.com (2026)."Thorstein Veblen: teoría y legado institucionalista."

16. Graeber, D. (2011). Deuda: los primeros 5000 años.

17. Graeber, D. (2011). Deuda: los primeros 5000 años; citado en Oro y Finanzas (2014).

18. Mauss, M. (1923-1924). Ensayo sobre el don.

19. Archivos del Pentagrama (2015). "Marcel Mauss. Ensayo sobre el don."

20. Fromm, E. (1976). ¿Tener o ser?; Emmerich, P. (2024), reseña.

21. Ciberpsicología.es (2026)."Psicología de las redes sociales: impacto mental, dopamina y efectos psicológicos."

22. Ciberpsicología.es (2026). "Psicología de las redes sociales: impacto mental, dopamina y efectos psicológicos."

23. Haidt, J. (2024). La generación ansiosa. Deusto.

24. Nueva Revista (2026). "Jonathan Haidt: La generación ansiosa."

25. Wu, T. (2017). Comerciantes de la atención. Capitán Swing.

26. Mark, G. (2023). Cómo recuperar la capacidad de atención; ver también Newtral (2023) y KVIA (2026).

27. La Nación (2023)."Cada vez cuesta más concentrarnos: una experta norteamericana aconseja cómo recuperar la atención."

28. ICNS (2024)."Guy Debord, la sociedad del espectáculo."29. Diario de León (2024)."La ansiedad de la generación de las pantallas."

30. Ciberpsicología.es (2025). "Dopamina y redes sociales: el enganche cerebral."

31. Bourdieu, P. (1980). El sentido práctico; ver también Wikipedia,"Habitus."

32. Zuboff, S. (2019). La era del capitalismo de la vigilancia. Paidós.

33. Climaterra (2024)."Zuboff: El capitalismo de vigilancia y la elite moldeadora de humanos."

34. Courier UNESCO (2025). "Kate Raworth: Necesitamos una nueva visión del progreso."

35. Raworth, K. (2017). Economía rosquilla. Paidós.

36. Filosofía del Buen Vivir (2025). "Buen Vivir."

37. Escobar, A. et al. (2020). "El pluriverso, horizontes para una transformación civilizatoria. Revista de Economía Crítica, 29, 46-66.

38. Illich, I. (1973). Tools for Conviviality / La convivencialidad.

39. Omnes (2022). "Iván Illich. El camino de la convivencialidad."


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